El atajo cómodo del “centro político” para eludir responsabilidades

Equiparar a Iván Cepeda Castro con Abelardo de la Espriella no es un ejercicio de análisis político serio; es un atajo cómodo para eludir responsabilidades.

Equiparar a Iván Cepeda Castro con Abelardo de la Espriella no es un ejercicio de análisis político serio; es un atajo cómodo para eludir responsabilidades.

En un contexto internacional cada vez más polarizado, las acusaciones de Donald Trump contra el presidente colombiano Gustavo Petro y su gobierno, sumadas a la actitud de ciertos políticos nacionales, revelan una realidad alarmante: algunos de nuestros propios líderes no tienen reparo en vender su país en el exterior, sin importar las consecuencias para la nación.

En un momento donde la política en Colombia está arrancando el proceso electoral, un grupo de precandidatos está recorriendo el país, buscando firmas bajo la máscara de “independientes”.

El pasado fin de semana, tres de los medios de comunicación más influyentes de Colombia quedaron en el centro de una intensa polémica pública, tras ser señalados por diversos sectores de la opinión independiente de abandonar los principios del periodismo para incursionar en prácticas cercanas al activismo político.

En Colombia, la crisis del sistema de salud se ha convertido en un campo de batalla político, mediático y financiero. Sin embargo, más allá de los discursos, hay una realidad que no se puede ocultar: los principales responsables del colapso financiero de las EPS y de las multimillonarias deudas que hoy ahogan el sistema, son precisamente quienes durante años defendieron, justificaron y blindaron sus prácticas.

En Colombia, el discurso de los derechos humanos ha sido históricamente una bandera de lucha legítima frente a los abusos del poder. Sin embargo, cuando esa bandera es tomada por actores políticos que, lejos de buscar justicia y equidad, encubren intereses partidistas, se convierte en una herramienta peligrosa que mina la democracia y confunde a la opinión pública.

Más allá de las diferencias doctrinales, preocupa cuando la fe parece convertirse en una herramienta política.

Las recientes declaraciones cruzadas entre el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas y el actual Director General de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, han encendido un nuevo capítulo del debate político en Colombia.

El reciente anuncio del alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, sobre posibles amenazas en contra de su seguridad ha generado una fuerte oleada de reacciones en el ámbito político nacional.

En Barrancabermeja, la carrera por una curul en la Cámara de Representantes ha encendido las alarmas ciudadanas. Dos nombres concentran buena parte de las críticas y preocupaciones.