
Desde su reciente nombramiento como director nacional de la Unidad de Víctimas, Adith Rafael Romero ha despertado tanto expectativas positivas como profundas preocupaciones entre diversos sectores políticos y sociales.
Aunque es reconocido por su trayectoria de superación personal y profesional, su gestión comienza a verse empañada por las influencias políticas que lo rodean, especialmente por su cercanía con figuras altamente cuestionadas como el exalcalde de Barrancabermeja, Alfonso Eljach, y el actual senador Gustavo Moreno.
El informe de El País
Un informe del diario El País ha puesto el foco sobre estos vínculos que amenazan con erosionar la credibilidad de Romero y de la entidad que dirige.
Según el medio, desde la llegada de Romero al cargo, la figura de Eljach ha tenido una presencia creciente en las decisiones internas de la Unidad, pese a no tener ningún cargo oficial. Exdirectivos y fuentes internas de la entidad han señalado que incluso el propio Romero se refiere a Eljach como “jefe”, un detalle que para muchos confirma su nivel de influencia.
Alfonso Eljach, quien fuera alcalde de Barrancabermeja entre 2020 y 2023, ha sido un personaje ampliamente criticado por dejar obras inconclusas y ejecutar proyectos de baja calidad.
Algunos de estos fracasos de infraestructura se consideran hoy verdaderos “elefantes blancos” que afectan directamente a la comunidad.
Eljach mantiene una agenda política
A pesar de ese historial negativo, Eljach mantiene una agenda política activa y no ha ocultado su intención de regresar al poder local, valiéndose incluso de proyectos inconclusos retomados por la actual administración municipal para hacer proselitismo.
A esta cadena de favores y lealtades políticas se suma la relación con el senador Gustavo Moreno, quien fue aliado electoral de Eljach y recibió, a manera de retribución, varios contratos durante su alcaldía.
Investigaciones periodísticas como la de La Silla Vacía revelaron en su momento que personal de la alcaldía presionó a contratistas para apoyar la campaña al Senado de Moreno, lo cual ya encendió las alarmas sobre el uso indebido de recursos públicos con fines electorales.
Eljach celebra nombramiento
El nombramiento de Adith Romero en la Unidad de Víctimas fue celebrado públicamente por Eljach, quien no ha dejado de estar presente en su entorno.
A pesar de no tener un cargo formal en la Unidad, ha sido visto trabajando junto al director tanto en Bogotá como en Barrancabermeja, situación que ha generado incomodidad dentro de la entidad.
Además, otra ficha de Eljach ha sido ubicada estratégicamente: Katherine Gómez Jiménez, exfuncionaria de su alcaldía, ahora actúa como asesora nacional de Romero, a pesar de que su experiencia en el tema de víctimas y paz es limitada y su formación académica gira principalmente en torno a la enseñanza del inglés.
Temen por el futuro de Romero
Diversos analistas y actores de la sociedad civil han manifestado que Romero, a pesar de su preparación y su origen humilde, corre el riesgo de ver truncada su gestión si no toma distancia de estos personajes que representan la vieja política.
La Unidad de Víctimas, una institución clave para la reparación y atención de millones de colombianos afectados por el conflicto armado, no puede permitirse ser instrumentalizada políticamente ni quedar al servicio de intereses personales.
El riesgo para Romero no es menor
La sombra de Eljach y Moreno amenaza con contaminar su mandato y debilitar la legitimidad de la entidad en momentos en que el país exige transparencia, eficacia y verdadera voluntad de servicio.
Si no marca una ruptura clara con esas influencias, el nuevo director podría pasar de ser una promesa de renovación institucional a una figura más atrapada en las redes de la politiquería que tanto daño han hecho al Estado colombiano.





