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La Paradoja – Por Alberto Cotes Acosta

“El fascismo no es definido por el número de sus víctimas, sino por la manera en que las mata.” Jean-Paul Sartre

La paradoja que enfrenta gran parte de la sociedad actual es que, aunque nunca había existido tanto acceso a la información, muchas personas terminan más desinformadas que antes. Esto ocurre porque numerosos ciudadanos reciben contenidos filtrados por intereses políticos, económicos o ideológicos y los aceptan sin contrastarlos con fuentes diversas e independientes.

Hace algunas semanas se denunció a través de un medio alternativo la existencia de un proyecto para infundir miedo y desconfianza en los ciudadanos, denominado Proyecto Júpiter, y en los últimos días se ha asociado esa estrategia con una cosa mayor, más profunda que involucra al Estado de Israel, al de los Estados Unidos y a los que algunos llaman “la derecha internacional” confabulados al parecer no solo con organismos de espionaje internacional como la CIA y el Mossad, si no al parecer, con la derecha criolla.

Los medios tradicionales desarrollan campañas de desprestigio contra de la imagen de Iván Cepeda, un candidato serio, honesto y comprometido con la defensa de los derechos humanos y de las víctimas de la violencia; la estrategia consiste en difundir narrativas negativas (comunista, va acabar con la democracia, candidato de las FARC) de manera constante hasta convertirlas en verdades aceptadas por una parte de la opinión pública.

La situación se vuelve aún más compleja cuando quienes critican a Cepeda por asuntos inexistentes minimizan o ignoran las controversias reales relacionadas con Abelardo de la Espriella.

Por ejemplo, se han presentado cuestionamientos públicos sobre comportamientos considerados irrespetuosos hacia una periodista al proponerle que admirara sus partes nobles en vivo y en directo, así como diversas denuncias y señalamientos relacionados con vínculos, actuaciones profesionales con paramilitares, mafiosos, y testaferros de Maduro que dicen que fueron estafados por De La Espriella o decisiones políticas del pasado como defender la NO extradición de paramilitares.

¿A quién se le ocurre “combatir un comunismo inexistente” con el abogado del testaferro de Maduro? No solo es el abogado de la mafia y paramilitares, sino que estos lo acusan de haberlos estafado.Sin embargo, para muchos ciudadanos, estos temas que son reales reciben menos atención mediática que las acusaciones falsas dirigidas contra Iván Cepeda.

La verdadera paradoja es que numerosas personas terminan repitiendo mensajes sin verificar su origen ni investigar los hechos por cuenta propia, de esta manera, la discusión deja de centrarse en propuestas, programas de gobierno y soluciones a los problemas del país, para convertirse en una confrontación basada en emociones, prejuicios y relatos parciales.

La mejor herramienta sigue siendo el pensamiento crítico. Una ciudadanía informada debe contrastar versiones, examinar evidencias y mantener una actitud abierta al análisis, evitando convertirse en simple repetidora de discursos políticos o mediáticos. Solo así es posible fortalecer la democracia y tomar decisiones electorales verdaderamente conscientes.

Otra situación, que en mi parecer es paradójica es que mientras al candidato Cepeda, el llamado “Centro” Político le exige cambios en sus posturas y este a través del diálogo y la concertación accede, se baja por ejemplo de la idea de una Constituyente, abre las puertas para conversar, pero gran parte de ese espectro NO LE CREE y decide votar en blanco para dizque “salvar la constitución y la democracia”, Sin embargo, el otro candidato en los últimos tiempos ha cambiado de opinión sobre muchas de sus propuestas iniciales y nadie ve el peligro.

Era ateo hasta hace un par de meses y ahora es creyente de todas las religiones habidas y por haber; dijo que al estado colombiano le sobraban más de 700 mil funcionarios y ahora dice que no que va a defender el empleo de esos funcionarios; dijo que iba a destripar a los de izquierda y en su última entrevista en caracol lo oí (de paso por una tienda porque no veo ese canal) decir que buscaba unir a todos los colombianos; dijo que el ajiaco era un potaje carcelario, que la changua era una vaina que debía erradicarse de la gastronomía nacional para encontrar la paz, que si los cartageneros se comían un bocachico con suero seguro llegaban a hacer una cagada en casa; y ahora… como por arte de magia come hasta caribañolas en la calle; dijo que en 90 días recuperaba la paz territorial y después dijo que eso era un fakenews, muy a pesar de que están los videos donde dice lo que dice; dijo que iba a dolarizar la economía y después que no, que era muy complicado; que acababa con la JEP y que había que sacar a Fecode de las aulas y volver a meter a Dios, pero para ambas cosas necesita cambios en la constitución, pero según el defiende la constitución y no hará una constituyente. La Chimultrufia le quedó en pañales

Lo paradójico al final no es que diga una cosa y luego otra, y que aún muchos ciudadanos sigan creyendo que no hay problema. A esos ciudadanos que no le ven problema, muchos de ellos amigos y hasta familiares, yo les pregunto:

¿Si en un eventual gobierno del Papucho, yo sigo escribiendo, criticando al hoy candidato, y en virtud de esto este decide (ya presidente) que soy un enemigo al que hay que destripar y terminan asesinándome, ellos se sentirán bien?

¿Si en un eventual gobierno del Tigre se acaban (nuevamente) los contratos laborales de los muchachos del SENA, le vuelven a bajar de un salario vital a una “contribución” de menos de la mitad de un salario a policías y soldados, ustedes estarán conformes?

¿Así mismo, si el 1 de enero de 2027, el aumento del salario mínimo es del 3 % como alguna vez lo hizo un expresidente en su gobierno, dormirán tranquilos?

¿Amigos y familiares, sobre todos familiares que tienen pequeñas y medianas empresas, si un eventual gobierno de su hoy candidato y a través de su fórmula vicepresidencial le vuelven a aumentar al Impuesto de Renta del 35 % que se yo, al 38 % o al 40 %, estarán dispuestos a pagar? No se si saben que fue ese “tecnócrata” quien siendo ministro de Duque nos metió el aumento al 35 % de ese impuesto.

Gran paradoja de los colombianos, donde hoy muchos están dispuestos a mancharse de sangre cuando destripen a sus conciudadanos, a que conquistas sociales para amplios sectores se quiten dejando a millones otra vez en la inopia, a que sus empresas terminen quebradas o tengan que cerrar por no poder sostenerse financieramente con esos impuestos, todo dizque para atajar al Comunismo.