
Siempre se ha dicho que este es el país del Sagrado Corazón, aún cuando por Constitución somos un país laico que no favorece ninguna religión y que tiene libertad de culto, aún así, este es un país en donde la religión va de generación en generación, yo nací en un hogar Católico, Apostólico y Romano, y con el tiempo y luego de estudiar con curas desde primaria hasta graduarme de bachiller, le agregué el ECUMÉNICO, quizás porque pienso que hay un solo Dios y que a pesar de las diferencias, todos nos debemos a él.
Servirá esta aclaración también, para que mis amigos que ven algunas veces lo que escribo como herejía, recapaciten y se den cuenta que, así como existe un solo Dios, también existe UNA SOLA PATRIA, donde todos deberíamos caber y todos deberíamos tener derecho a ser tratados como iguales. Este domingo se celebran las elecciones en Colombia para elegir presidente, y nuestra nación, quizás como nunca, está profundamente dividida, y en honor a la verdad, solo queda esperar que Dios meta su mano y Bendiga a esta Nación.
Por ello, pido para este país:
- Que todos reconozcamos que tenemos necesidad de elevar nuestro espíritu y depender únicamente de Dios y no de los hombres: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
- Que aprendamos a condolernos por el sufrimiento del prójimo y a reconocer a los pecadores, no para señalarlos sino para convertirlos o por lo menos a no dejarlos dominar el mundo: «Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.»
- Que todos los ciudadanos obtengan la virtud del dominio propio y la humildad, para que nuestras diferencias sean tratadas manteniendo la calma, la dulzura, la afabilidad en el trato a los demás, evitando la VIOLENCIA y LA IRA: «Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.»
- Que la voluntad divina prime sobre la voluntad humana, para que exista verdadera justicia social en nuestra patria: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
- Que aprendamos a tener compasión por los menos favorecidos, a perdonar a quienes nos lastiman para que podamos vivir en paz: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.»
- Que quienes nos gobiernen tengan UNA VIDA INTEGRA y que sus intenciones no estén marcadas por la CODICIA y/o la VENGANZA: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.»
- Que nuestros gobernantes, cualesquiera que sean, se esfuercen por trabajar por la PAZ de este país y la RECONCILIACIÓN entre hermanos: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
- Que cada colombiano sea capaz de actuar con JUSTICIA SOCIAL y no desde el privilegio que le brinda su riqueza, su posición social o sus propios intereses: «Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.»
La verdad, muchas veces en estos últimos días he sentido DESESPERANZA, por eso hoy solo quiero pedir que DIOS BENDIGA A COLOMBIA.





