La oposición al gobierno progresista

Entre los tibios —ese mal llamado centro político— y la extrema derecha se ha configurado en Colombia una alianza tácita cuyo objetivo principal es bloquear, a toda costa, al gobierno progresista del cambio.

Entre los tibios —ese mal llamado centro político— y la extrema derecha se ha configurado en Colombia una alianza tácita cuyo objetivo principal es bloquear, a toda costa, al gobierno progresista del cambio.

En Colombia, con la llegada de Gustavo Petro a la presidencia, muchas cosas han cambiado y otras tantas aún están pendientes. Su gobierno marcó un quiebre con décadas de hegemonía política tradicional y abrió un debate profundo sobre el modelo económico, social y político del país.

La edición central de fin de semana de la revista Cambio decidió titular, con una contundencia que no admite matices, que “lo de Petro no fue un gobierno sino un reality de izquierda”.

El polémico periodista Félix de Bedout vuelve a aparecer en el debate público posando de árbitro neutral, cuando en realidad actúa como uno de los más visibles impulsores de las nuevas mayorías que promueve el mal llamado centro político.

En Colombia, cada proceso electoral viene acompañado de un libreto conocido: el establecimiento, reacio a perder sus privilegios históricos, construye una narrativa que le permita reciclarse y seguir gobernando.

A lo largo de las últimas décadas, el modelo neoliberal ha marcado profundamente el rumbo político, económico y social de Colombia. Su permanencia ha configurado un país donde la desigualdad se ha ampliado al punto de ser una de las más altas del planeta, según múltiples mediciones internacionales.

La reciente reunión entre el candidato Iván Cepeda y un grupo de empresarios en el Club El Nogal de Bogotá generó un intenso debate político y mediático.

En cada ciclo electoral reaparece, casi como un libreto predecible, la advertencia de que el país está “polarizado”. Los grandes medios tradicionales insisten en presentar este concepto como la raíz de todos los males políticos, sociales y económicos, sugiriendo que la ciudadanía está inmersa en un enfrentamiento irracional entre bandos opuestos.

La llamada cátedra Chimoltrufia, expresión que algunos opinadores han utilizado para describir a ciertos candidatos en estas elecciones, se inspira en el célebre personaje interpretado por Florinda Meza en Los Caquitos.

Durante décadas, múltiples voces críticas en Colombia han sostenido que no puede atribuirse únicamente a la casualidad la forma en que amplios sectores de los medios de comunicación tradicionales han abordado —o evitado abordar— la historia de la violencia paramilitar, el narcotráfico y las formas de corrupción asociadas a estas estructuras.