
En estas elecciones, Colombia enfrenta una disyuntiva profunda que trasciende nombres y partidos: lo que realmente está en juego es la continuidad o transformación de un modelo de país.
Por un lado, se encuentra la defensa de un esquema neoliberal que, durante las últimas tres décadas, ha concentrado el control de importantes sectores económicos y sociales en manos privadas.
Por el otro, emerge una propuesta progresista que busca devolver al Estado la gestión de recursos clave y redistribuir sus beneficios entre la ciudadanía.
Quienes respaldan la continuidad del modelo actual representan un amplio espectro político.
Tal como lo expresó el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, en este bloque convergen figuras que van desde Abelardo de la Espriella hasta Sergio Fajardo, incluyendo a Paloma Valencia, los ex presidentes César Gaviria, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y la candidata Claudia López.
A pesar de sus diferencias ideológicas, todos comparten un punto en común: su relación directa o indirecta con un modelo económico basado en la privatización de servicios esenciales y el manejo de tributos por actores privados.
¿Que controla la derecha y la centro-derecha?
Este modelo ha abarcado sectores como la salud, las pensiones, los servicios públicos y la infraestructura, consolidando un sistema en el que la intermediación financiera juega un papel central.
Esta estructura ha contribuido a profundizar la desigualdad, posicionando a Colombia como uno de los países más desiguales del mundo.
Además, muchas de estas figuras políticas coinciden en oponerse a reformas estructurales que buscan modificar este esquema, como cambios en el sistema de salud, laboral y pensional, así como en políticas de educación pública y redistribución de la tierra.
El bloque progresista
Por otro lado, se encuentra el bloque progresista, alineado con el gobierno del presidente Gustavo Petro y representado electoralmente entre otras, por figuras como Iván Cepeda Castro.
Este sector propone una transformación del modelo económico y social, orientado a recuperar para el Estado el control de las rentas derivadas de los tributos y eliminar la intermediación en sectores clave como la salud.
Que proponen los progresistas
Las propuestas incluyen fortalecer la educación pública, implementar reformas laborales y pensionales que mejoren las condiciones de los trabajadores, y garantizar aumentos salariales por encima de la inflación.
Asimismo, promueven iniciativas como la “Paz Total” y una reforma agraria que redistribuya la tierra y fomente el desarrollo rural.
Desde esta perspectiva, el objetivo es desmontar los privilegios acumulados por sectores tradicionales y redistribuir los recursos en beneficio de la mayoría de la población.
En medio de este escenario, el discurso sobre los “extremos” ha tomado relevancia.
Esta narrativa funciona como una estrategia para desviar la atención del verdadero debate: quién controla las rentas del Estado y cómo se distribuyen.
Más allá de etiquetas ideológicas, lo que está en juego es un modelo económico que define el acceso a derechos fundamentales y las oportunidades de millones de colombianos.
Al final, la decisión recae en los ciudadanos.
Cada voto no solo elige un candidato, sino que define el rumbo del país: continuar con un sistema basado en la privatización de recursos o avanzar hacia un modelo que priorice el control estatal y la redistribución.
El futuro de Colombia, en gran medida, dependerá de esa elección colectiva.





