El país necesita debates sinceros, no máscaras políticas disfrazadas de centro

En el debate político colombiano se ha instalado una idea tan conveniente como engañosa: la supuesta existencia de un “centro político” fuerte, sensato y mayoritario.

En el debate político colombiano se ha instalado una idea tan conveniente como engañosa: la supuesta existencia de un “centro político” fuerte, sensato y mayoritario.

La escena política colombiana vive un momento singular: una oposición al gobierno de Gustavo Petro que, lejos de construir un proyecto coherente, aparece ante la ciudadanía como un círculo cerrado de élites económicas y políticas que parecen moverse más por la defensa de sus intereses que por un compromiso real con el país.

De no creer. En una jornada que movilizó a más de 2.7 millones de personas, la ex ministra Carolina Corcho obtuvo 678.962 votos en la consulta del Pacto Histórico del pasado 26 de octubre.

En medio de una coyuntura política marcada por la confrontación ideológica y la tensión social, la candidatura de Carolina Corcho emerge como un llamado a la dignidad nacional y a la defensa de un proyecto alternativo de país.

En Estados Unidos, millones de inmigrantes latinos representan lo mejor del espíritu humano: son trabajadores incansables, respetuosos de la ley, solidarios y profundamente comprometidos con la idea del esfuerzo personal como vía para alcanzar el llamado “sueño americano”.

En la política, a menudo lo que parece una debilidad encierra en su seno una poderosa semilla de transformación. Así ocurre con Carolina Corcho, figura que hoy enfrenta el distanciamiento de las mayorías parlamentarias del Pacto Histórico, no por falta de convicción, sino precisamente porque decidió forzar un proceso de apertura que pocos se atrevieron a imaginar: la consulta que permitió el florecimiento de nuevos liderazgos de izquierda en todo el país.

Diversos analistas políticos han manifestado su preocupación frente a la situación que atraviesa el progresismo colombiano, especialmente en el marco de la definición de los candidatos que participarán en la consulta interna del Pacto Histórico para conformar las listas al Congreso de la República.

Los asesores de imagen del jefe de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, han emprendido una misión casi imposible: transformar al político del “coscorrón” en un abuelito “bonachón” y cercano al pueblo.

En la historia reciente de Colombia, los partidos de derecha han demostrado una constante: su total alineación con los intereses de Estados Unidos, su desprecio por las necesidades del pueblo y su profundo apego al dinero como medida del éxito político.