Reflexiones electorales útiles antes de votar

Las propuestas electorales de ambos candidatos, al final, terminan implicando beneficios para algunos sectores y costos para otros.

Las propuestas electorales de ambos candidatos, al final, terminan implicando beneficios para algunos sectores y costos para otros.

Este comentario bien podría ser catalogado como políticamente incorrecto en los momentos decisivos que atraviesa el país, especialmente cuando la candidatura de Iván Cepeda necesita sumar apoyos para imponerse en una eventual segunda vuelta presidencial.

Al progresismo en Colombia parece haberle ocurrido lo que en el boxeo se conoce como la pérdida de la “mentalidad de tiburón”: esa combinación de hambre de victoria, determinación, disciplina y convicción que impulsa a un luchador a darlo todo hasta el último segundo.

Aquí creemos que, si realmente queremos evitar y detener un posible triunfo del “tigre”, no podemos seguir insistiendo únicamente en sus faltas morales, éticas y en sus conductas que muchas veces rozan lo delincuencial.

La derecha y el centro derecha en Colombia han construido durante años una estrategia política basada en el miedo.

El reciente escándalo que rodea al medio La Silla Vacía lo ha colocado en el centro de una intensa tormenta mediática y política.

En estas elecciones, Colombia enfrenta una disyuntiva profunda que trasciende nombres y partidos: lo que realmente está en juego es la continuidad o transformación de un modelo de país.

Como era de esperarse, cuando el Banco de la República decide actuar en contravía de las políticas del gobierno y elevar de manera desproporcionada la tasa de interés, la oposición sale a defender esta medida bajo el argumento de la “independencia institucional”.

La reciente entrevista del candidato presidencial Iván Cepeda no solo reactivó el debate político nacional, sino que también le devolvió visibilidad mediática a espacios como “Los Danieles” de la Revista Cambio, que desde hace tiempo no ocupaban un lugar central en la conversación pública.

Hay algo que está ocurriendo en el planeta que desafía la lógica y la sensatez. En pleno siglo XXI, cuando la evidencia científica ha demostrado de manera contundente el daño que causan los hidrocarburos al medio ambiente y a la estabilidad climática, las grandes potencias continúan enfrascadas en disputas por su control.