Inicio Ed. Medio Mag Medios tradicionales, élites políticas y legado paramilitar: una alianza cuestionada que se...

Medios tradicionales, élites políticas y legado paramilitar: una alianza cuestionada que se resiste al cambio

Los medios tradicionales no solo reproducirían la visión de las élites, sino que contribuirían a moldear la opinión pública en contra de proyectos de cambio, especialmente cuando estos apuestan por modelos más incluyentes y por revisar privilegios históricos.

Una alianza cuestionada que se resiste al cambio

Durante décadas, múltiples voces críticas en Colombia han sostenido que no puede atribuirse únicamente a la casualidad la forma en que amplios sectores de los medios de comunicación tradicionales han abordado —o evitado abordar— la historia de la violencia paramilitar, el narcotráfico y las formas de corrupción asociadas a estas estructuras. 

No hay pruebas pero tampoco dudas 

Aunque no existen pruebas concluyentes que demuestren una complicidad directa entre estas empresas mediáticas y los actores paraestatales, sí ha habido una constante percepción social de encubrimiento, minimización o tratamiento selectivo de la información relacionada con las masacres, el despojo de tierras y la infiltración armada en la política nacional.

La crítica más fuerte señala que, desde los años más crudos del paramilitarismo hasta hoy, algunos medios han mostrado una narrativa que, en vez de confrontar abiertamente los crímenes y responsabilidades, ha tendido a proteger a ciertos sectores políticos vinculados a prácticas propias de la parapolítica. 

Le puede interesar: La lucha contra Petro es solo la excusa de la oposición para salvar sus privilegios

A esto se suma la acusación —también parte del debate público— de que ciertos conglomerados mediáticos comparten negocios, intereses económicos y afinidades políticas con grupos que se beneficiaron durante décadas de un modelo neoliberal que concentró el poder económico y político en pocas manos.

Para algunos analistas críticos, esta alianza de intereses no termina en el pasado. 

Consideran que en la actualidad persiste un sistema en el que élites políticas tradicionales, empresarios ligados a sectores estratégicos y conglomerados comunicativos convergen alrededor de negocios con apariencia de legalidad que se nutren de recursos públicos: concesiones de peajes, intermediación financiera en el sistema de salud, administración de fondos privados de pensiones, manejos de tierras incautadas a mafias o participación en mercados regulados como el de la energía.

En contraste, líderes sociales, periodistas independientes y sectores progresistas denuncian que mientras esa estructura de poder se mantiene, quienes buscan esclarecer la verdad, impulsar la paz y defender reformas sociales son con frecuencia objeto de señalamientos, campañas de desprestigio o narrativas mediáticas que los presentan como amenazas al orden. 

Le puede interesar: Mandadito hacer para las derechas fascistas

Según esta lectura, los medios tradicionales no solo reproducirían la visión de las élites, sino que contribuirían a moldear la opinión pública en contra de proyectos de cambio, especialmente cuando estos apuestan por modelos más incluyentes y por revisar privilegios históricos.

¿Qué es lo que preocupa?

La preocupación actual radica en que, ante la posibilidad de continuidad de un proyecto político progresista, estas alianzas puedan reforzarse en un discurso de “salvar al país” que, según sus críticos, es más un intento de proteger intereses económicos y privilegios acumulados que una verdadera defensa del bien común.

Aunque la compleja relación entre medios, élites y política en Colombia requiere matices y evidencia sólida, lo cierto es que el debate sobre su papel en la construcción —o distorsión— de la democracia sigue siendo fundamental para el futuro del país.


Para leer más noticias de Barrancabermeja y el Magdalena Medio pueden dar click aquí