Inicio Ed. Medio Mag ¿Quiénes agitan el fantasma de la “polarización” en tiempos electorales?

¿Quiénes agitan el fantasma de la “polarización” en tiempos electorales?

La polarización no nace del deseo de ampliar derechos, sino de la resistencia de quienes temen perder privilegios. Identificar ese discurso y entender quiénes lo promueven ayuda a tomar decisiones informadas en las urnas y a evitar caer en narrativas que disfrazan intereses particulares como neutralidad o moderación.

En cada ciclo electoral reaparece, casi como un libreto predecible, la advertencia de que el país está “polarizado”. Los grandes medios tradicionales insisten en presentar este concepto como la raíz de todos los males políticos, sociales y económicos, sugiriendo que la ciudadanía está inmersa en un enfrentamiento irracional entre bandos opuestos. 

Sin embargo, un análisis más profundo revela que detrás de esta etiqueta se esconde una disputa mucho más concreta: la pugna entre las mayorías populares que exigen reformas sociales largamente aplazadas y una élite política tradicional que busca mantener intactos sus privilegios históricos.

La llamada polarización no es, entonces, un choque vacío de emociones. 

Es la expresión de un conflicto social real entre quienes demandan transformaciones en salud, pensiones, trabajo, educación, transición energética, peajes y reforma agraria, y aquellos sectores que han controlado estos espacios durante décadas a través de intereses económicos privados. 

Detrás de muchos de los discursos que se escudan en la supuesta defensa de la “moderación”, se encuentran empresas y grupos económicos que han convertido servicios esenciales —como la salud o la administración de pensiones— en fuentes de rentabilidad financiadas con recursos públicos.

En este contexto, resulta revelador preguntarse 

¿Quiénes son realmente los que hablan de polarización? No es el progresismo, cuyo discurso gira alrededor de la ampliación de derechos, la redistribución de oportunidades y la equidad social. 

Quienes denuncian la “polarización” suelen ser los mismos sectores que descalifican estas demandas bajo la etiqueta de “comunismo”, reduciendo las luchas sociales a caricaturas ideológicas para evitar discutir las causas estructurales de la desigualdad.

Aún más llamativo es el papel de aquellos políticos que se presentan como “de centro”

Durante los últimos años, varios de ellos han construido una imagen de moderación, tecnicismo y supuesta neutralidad. Pero, a la hora de las decisiones legislativas, han actuado en contra de las reformas sociales impulsadas por el gobierno de Gustavo Petro. 

Alegan diferencias de estilo, de formas, desacuerdos personales o matices técnicos, pero en lo esencial se alinean con las políticas neoliberales que han marcado la vida institucional del país y han contribuido a que Colombia sea una de las naciones más desiguales del mundo.

El centro como disfraz 

Este uso del “centro” como disfraz político permite a ciertos dirigentes oponerse a transformaciones estructurales sin asumir abiertamente una postura conservadora. 

Es una estrategia que busca acumular simpatías ciudadanas mientras se protegen intereses económicos tradicionales. Por eso es fundamental observar con atención a quienes se presentan como tibios, conciliadores o equilibrados, pero que en la práctica han trabajado sistemáticamente para frenar cambios que beneficiarían a las mayorías.

Reconocer esta dinámica es clave para el debate democrático

La polarización no nace del deseo de ampliar derechos, sino de la resistencia de quienes temen perder privilegios. Identificar ese discurso y entender quiénes lo promueven ayuda a tomar decisiones informadas en las urnas y a evitar caer en narrativas que disfrazan intereses particulares como neutralidad o moderación.


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