¿Por qué empeoran las EPS intervenidas por el gobierno?

La intervención a las EPS es una herramienta utilizada para intentar salvar instituciones en crisis que prestan un servicio esencial a millones de personas.

La intervención a las EPS es una herramienta utilizada para intentar salvar instituciones en crisis que prestan un servicio esencial a millones de personas.

La oposición violenta al presidente Gustavo Petro ha alcanzado niveles de virulencia que rayan en lo antidemocrático. Las críticas y el control político son esenciales en cualquier sistema republicano, pero lo que hoy vive el mandatario no es mera fiscalización: es un acorralamiento sistemático e inmisericorde.

En medio de profundas transformaciones en América Latina, una nueva figura emerge en Colombia: Carolina Corcho, la médica psiquiatra y politóloga que busca continuar la estela de líderes progresistas como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

En Colombia, el discurso de los derechos humanos ha sido históricamente una bandera de lucha legítima frente a los abusos del poder. Sin embargo, cuando esa bandera es tomada por actores políticos que, lejos de buscar justicia y equidad, encubren intereses partidistas, se convierte en una herramienta peligrosa que mina la democracia y confunde a la opinión pública.

En tiempos de cambio, el ruido es inevitable. Las sociedades que se transforman, que intentan corregir sus fallas estructurales y avanzar hacia modelos más justos, despiertan temores y resistencias.

En Colombia, los mismos sectores políticos que durante décadas se han lucrado del poder y que han gobernado de espaldas al pueblo, hoy pretenden erigirse como guardianes de la Constitución.

La clase política tradicional en Colombia parece no tener remedio. Una y otra vez demuestra que su prioridad no es el país ni sus ciudadanos, sino sus propios intereses.

Colombia vive nuevamente momentos de tensión institucional tras las declaraciones del presidente del Congreso, Efraín Cepeda, quien anunció una reunión entre partidos políticos, el procurador Gregorio Eljach, el ministro de Defensa Pedro Sánchez y el comandante de la Policía Nacional.

En Colombia, la política está plagada de contradicciones, es desconcertante ver a muchas personas actuar con aparente normalidad, indiferentes a sus propias necesidades más urgentes —empleo digno, salud, pensiones, educación— y, sin embargo, movilizarse con una «solidaridad» casi ciega hacia figuras como Miguel Uribe, representante de los mismos sectores políticos que les han quitado esas garantías básicas.