El Antipetrismo: El peor mal que le pudo pasar a Colombia

Colombia vive una paradoja política y mediática en la que el odio visceral hacia el presidente Gustavo Petro ha degenerado en una oposición sin argumentos, sin ética y sin propuestas.

Colombia vive una paradoja política y mediática en la que el odio visceral hacia el presidente Gustavo Petro ha degenerado en una oposición sin argumentos, sin ética y sin propuestas.

En días recientes, una vocera de la prensa tradicional expresó su incomprensión ante la reacción de rechazo de amplios sectores de la ciudadanía hacia los medios de comunicación convencionales.

En la más reciente columna de la periodista Ana Bejarano, publicada en uno de los espacios de opinión más cercanos al poder mediático tradicional —el de “Los Danieles” y la Revista Cambio—, se desató una virulenta ofensiva contra el ministro de Trabajo, Edwin Palma.

¿Qué pasa cuando el pueblo defiende al poder que lo oprime? hagamos una mirada crítica a la lealtad de los pobres hacia la derecha política

En medio de una crisis política que ha polarizado a Colombia, un curioso consenso parece emerger entre las tres principales vertientes ideológicas que dominan el escenario político nacional: el progresismo, la ultraderecha uribista y el centro político.

El fenómeno de que algunas personas de estratos socioeconómicos bajos defiendan con fervor a las élites económicas y políticas que históricamente han sido indiferentes a sus necesidades, y a la vez ataquen con vehemencia a quienes proponen cambios sociales inclusivos, es un tema complejo que ha sido objeto de análisis en la sociología, la psicología política y la economía del comportamiento.

El discurso de «la empresa es una familia» es una de las estrategias más efectivas del capitalismo moderno para moldear la relación laboral en términos emocionales.

En Colombia, la desconexión de la clase política tradicional y del sector empresarial con la realidad social del país es cada vez más evidente y preocupante.

Las recientes declaraciones cruzadas entre el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas y el actual Director General de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, han encendido un nuevo capítulo del debate político en Colombia.