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Gustavo Moreno: mucha pantalla, poco trabajo legislativo

La exigencia ciudadana es sencilla. Menos anuncios, menos titulares y más resultados verificables. El país necesita congresistas que conviertan sus banderas políticas en leyes concretas, aplicables y efectivas.

Nuevamente el senador Gustavo Moreno vuelve a ocupar titulares con anuncios sobre asuntos de alta sensibilidad para la ciudadanía, esta vez alrededor de la regulación de las apuestas en línea.

El debate es importante y merece ser discutido con seriedad, pero también plantea una pregunta necesaria:

¿Cuántos de estos anuncios terminan convirtiéndose realmente en leyes?

La crítica que algunos sectores vienen formulando apunta precisamente a esa distancia entre la exposición pública de las iniciativas y sus resultados concretos.

Moreno ha construido buena parte de su perfil político alrededor de temas de enorme popularidad ciudadana, como las fotos multas, el cobro por la desconexión de servicios públicos y otras propuestas de impacto directo en el bolsillo de los colombianos.

El problema no es plantear estas discusiones.

Por el contrario, son asuntos legítimos que merecen debate. El cuestionamiento aparece cuando el anuncio se prolonga, la discusión permanece durante meses en los medios y la ciudadanía no observa con claridad avances legislativos definitivos.

En el caso de las apuestas en línea, Moreno ha anunciado una propuesta para establecer controles más estrictos y nuevas reglas para las plataformas digitales.

Ahora corresponde conocer el texto, su trámite, sus debates y, sobre todo, sus resultados.

Críticas a su trabajo legislativo

Sus críticos consideran que la permanente exposición mediática puede convertirse en una herramienta de posicionamiento político.

Moreno asegura haber “gestionado varias leyes” durante su paso por el Congreso,  aunque en realidad no ha producido nada concreto, solo “gestión” y anuncios.

La exigencia ciudadana es sencilla

Menos anuncios, menos titulares y más resultados verificables.

El país necesita congresistas que conviertan sus banderas políticas en leyes concretas, aplicables y efectivas. El verdadero balance legislativo no se mide por cuántas veces aparece un senador en los medios, sino por cuánto avanza aquello que promete transformar. En el caso de Moreno, poco o nada avanzan.