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¿Quién sabe qué karma estaremos pagando para tener que soportar a estas bellezas?

B/bermeja necesita que se concluya lo que quedó pendiente, que se explique qué ocurrió, cuánto se ha gastado, qué falta por ejecutar y quiénes deben asumir responsabilidades políticas y penales por sus errores.

Mientras Alfonsito, Moreno y Jonathan cruzan señalamientos y se disputan responsabilidades, Barrancabermeja sigue esperando soluciones.

Lo preocupante no es solamente la pelea entre dirigentes, sino que sus diferencias terminen convirtiéndose en otro obstáculo para una ciudad que necesita resultados, planificación y obras terminadas.

La discusión parece reducida a quién hizo, quién no hizo, quién pudo hacerlo y quién ahora pretende que el otro haga lo que no hizo cuando tuvo la oportunidad. Pero, en últimas, hay una pregunta mucho más importante:

¿Quién responde por Barrancabermeja?

Ahora aparece el senador Moreno reclamando y presionando para que se cumplan compromisos relacionados con una obra que lleva demasiado tiempo esperando soluciones.

Su frase —“solo falta que el señor alcalde cumpla su compromiso de subir la información”— vuelve a poner el reflector sobre una disputa política que, más allá de quién tenga la razón, no puede convertirse en excusa para que la ciudad siga esperando.

Los barranqueños no necesitan más egos enfrentados ni discursos cruzados.

Necesitan que se concluya lo que quedó pendiente, que se explique qué ocurrió, cuánto se ha gastado, qué falta por ejecutar y quiénes deben asumir responsabilidades políticas y penales por sus errores.

Esta obra quedo convertida en lo que representan Alfonsito, Jonathan y Moreno y sus estúpidas peleas,  en un símbolo de improvisación, retrasos o decisiones cuestionables, la obligación de quienes hoy tienen capacidad de gestión es buscar una salida, no utilizarla como munición para una pelea política.

Barrancabermeja merece mucho más que rivalidades personales.

Merece transparencia, planeación, ejecución y respeto por sus ciudadanos.

Ya es hora de que la discusión deje de ser quién gana la pelea y empiece a ser cómo gana Barrancabermeja.

No más política convertida en espectáculo. No más jugar con las necesidades de la gente. La ciudad necesita soluciones, no excusas.