
Recuerdo que hace muchos años, cuando Alfonso Eljach Merlano padre de Alfonsito era senador de la República, un grupo de jóvenes tuvimos la oportunidad de conversar con él en su despacho del Congreso. En aquella ocasión nos dejó una reflexión que, con el paso del tiempo, cobra especial relevancia.
Eljach padre cuestionaba la manera como algunos políticos llegaban a los barrios y sectores más olvidados de la región: comunidades empobrecidas, con necesidades históricas y enormes carencias, donde aparecían a contar las supuestas maravillas de su gestión y a presentar como grandes logros aquello que, en buena medida, debía hacer parte de las obligaciones normales de cualquier gobernante.
Su planteamiento era contundente
A esos lugares no se debía llegar a sacar pecho, sino a pedir perdón por lo que el Estado no había sido capaz de resolver.
No se trataba de engañar a comunidades necesitadas con discursos triunfalistas, sino de reconocer las deudas pendientes y asumir responsabilidades.
La vida da muchas vueltas y, a veces, las enseñanzas de los padres no necesariamente son seguidas por sus hijos.
Hoy resulta inevitable recordar aquella conversación al observar las publicaciones de Alfonsito Eljach Manrique, hijo del fallecido dirigente, en las que presenta como grandes realizaciones de su administración determinadas obras ejecutadas en sectores como El Llanito.
Precisamente en comunidades con tantas necesidades, la discusión debería ser mucho más profunda.
Antes de producir piezas audiovisuales para destacar obras, sería pertinente explicar públicamente qué problemas fueron resueltos, cuánto costaron, cómo se planificaron, cuáles fueron sus resultados y qué cuestionamientos existieron alrededor de su ejecución.
También sería razonable que la ciudadanía reciba respuestas sobre asuntos que han generado controversia durante su administración
Las obras inconclusas o cuestionadas, las decisiones de planeación, las denuncias relacionadas con presuntos sobrecostos en contratos de mercados durante la pandemia, las obras del muelle de Barrancabermeja y las intervenciones realizadas en el Paseo del Río.
La pregunta de fondo no es solamente qué obras se hicieron, sino qué tan bien se hicieron, cuánto le costaron a la ciudad y qué problemas dejaron pendientes.
El mejor video
El mejor video que podría producir Alfonsito no sería uno para mostrar únicamente sus aparentes logros, sino uno para reconocer errores, responder preguntas y explicar cómo piensa reparar cualquier perjuicio que eventualmente se haya causado.
Ese era, precisamente, el sentido de aquella vieja enseñanza de Alfonso Eljach padre: frente a una comunidad vulnerable, primero está la responsabilidad y después la propaganda.





