Edwin Palma
La Escuela Nacional Sindical

Por: Edwin Palma Egea
Hace más de una década crucé, por primera vez, las puertas de la sede de la Escuela Nacional Sindical en Medellín. Simplemente sentí curiosidad por una de esas atractivas convocatorias que hacen en formación sindical y política. Era la primera vez que conocía a personas de otros sindicatos y a destacados profesionales en una labor que se toman muy en serio, pero es poco reconocida: creer, defender, promover, asesorar y formar al sindicalismo colombiano.
Los pilotos ganaron

Por: Edwin Palma Egea
Hace 13 años, exactamente el 26 de mayo de 2004, cuando se firmó el acta de acuerdo para levantar la huelga entre la USO y Ecopetrol, muchos tenían la sensación de que «no se había ganado nada». 37 días duró y con la veloz declaratoria de ilegalidad vinieron 253 despidos.
La cultura antisindical colombiana

Por: Edwin Palma Egea
Es cierto, el sindicalismo colombiano debe modernizarse para ser fuerte y seguir creciendo. Pero de ahí a que hayan algunos sugiriendo su extinción por “anacrónico”, es exagerado.
La champeta y la huelga

Por: Edwin Palma Egea
Durante la construcción de la nueva refinería de Cartagena un compañero trabajador de Ecopetrol y ex dirigente sindical escribió una letra que se convirtió en champeta. ‘En amor de obrero’, que así se llama, puso de presente no solo el sabor del caribe colombiano, sino el papel del sindicato en la defensa de los derechos de los trabajadores. Con ella, miles de pegajosas canciones de ese género hacen bailar la costa atlántica.
La facilidad de apostarle al fracaso

Por: Edwin Palma Egea
En nuestra organización sindical se ha vuelto costumbre por parte de algunos negar, de forma recurrente, la existencia de cualquier forma de progreso en los derechos de los trabajadores. Niegan casi por principio la posibilidad de cualquier avance, más, cuando no son los protagonistas de ellos.
Reformismo laboral permanente

Por: Edwin Palma Egea
“Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”.
Eduardo Galeano
El Código Sustantivo del Trabajo es inconstitucional, anacrónico y un pantano interpretativo que favorece casi siempre a los empresarios y hace que jueces y magistrados no apliquen los estándares internacionales, ni los principios constitucionales, a pesar de ser tan claros.
Que no se nos pierda el entusiasmo por la PAZ
El establecimiento nos ofrece una paz sin reformas para hacer democrática nuestra débil democracia, por eso los acuerdos deben seguir siendo respaldados activamente por la sociedad civil.
Defendamos la industria minera y petrolera
Razón tiene el profesor Moisés Wasserman, ex rector de la Nacional, al decir que «defender la actividad minera se volvió pecado mortal y que hoy, la mayoría, a una voz, rechazan la minería y han hecho que hasta algunos geólogos e ingenieros de petróleo se avergüenzan de sus profesiones».








