La infamia de unas fotografías
En los últimos días, circula la imagen del alcalde, Darío Echeverri Serrano, elegido por voto popular, en el que se le aprecia en un hotel de Bucaramanga, departiendo como cualquier ciudadano.
Ante unas claras denuncias de fraude electoral y el posterior reclamo de uno de los perdedores, un sector de la oposición al uribismo (los «tibios»), decidieron atacar al agredido, es decir al que le robaron las elecciones (en este caso a Petro) y no a los que se las robaron (a los del Centro Democrático).
Algunas reflexiones que —con mucho respeto— comparto a mis amigos analizando los resultados de las encuestas que, por intención de voto, han venido circulando en Barrancabermeja en las últimas horas y que reflejan lo que, muy posiblemente, ocurrirá en las elecciones locales del próximo 27 de octubre.
Por: Raúl Andrés Ardila Silva
Hago referencia a uno los justicieros más comunes que tiene la vida misma; me refiero a la ‘ley de causa y efecto’, que más que un justiciero es uno de los aplicativos de justicia en la naturalidad que tiene lo cotidiano. Es decir, quien cause un daño recurrente o reiterativo contra otra persona, afectando su integridad moral o física, corre el riesgo de ‘repercusiones’ por parte de la persona afectada.
Tengo que empezar esta columna manifestando que no conozco al empresario, Gerardo Junco Espinosa, de quien la ciudadanía de Barrancabermeja sabe que ha sido el contratista al que le han asignado los servicios de seguridad, vigilancia, limpieza y aseo de las instalaciones propiedad de la Alcaldía de Barrancabermeja desde los inicios del gobierno del ex alcalde, Carlos Contreras en el año 2008.