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Ariel Avila

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Bicicletas vs Taxímetros.

sampayoPor: Andrés Sampayo Navarro.
 
El taxímetro en Barrancabermeja no es una necesidad apremiante, sin embargo, de alguna forma se necesitaba empezar a regular el transporte público en la ciudad y este aparato electrónico lo hará a su manera. Si la decisión hubiera estado en mis manos, no comenzaría por ahí, a mi juicio hay problemas de movilidad más grandes en la ciudad, y que por falta de voluntad no hemos empezado a solucionarlos. Todavía estamos a tiempo, no existen aún trancones que paren el tráfico por horas como en Bogotá, pero si no le ponemos atención, sucederá, porque las ventas de carros privados están en aumento, y las vías son las mismas.
 

¿Dónde parqueo?

sampayoPor: Andrés Miguel Sampayo

La llegada masiva de automóviles a las calles, después que Ford implantara el modelo T, conllevó a que las ciudades que construyeron sus calles teniendo como base los carruajes propulsados por caballos replantearan su estrategia. Esto, gracias a que una cosa era llenar las calles de animales con un tamaño mediano, y otra colmarla de aparatos propulsados, con un líquido que contamina, en donde en muchos escenarios, el que lo maneja se le olvida que primero es el peatón y luego el conductor o chofer.

La ciudad de Barrancabermeja pareciera que se olvidó que en las calles hay automóviles, motos, camiones y buses, que nos están llenando de polución y de caos.

Si lo hombres se embarazaran el aborto sería un mandamiento.

sampayoPor: Andrés Miguel Sampayo Navarro

«Si los hombres se embarazaran el aborto seria un mandamiento». Eso leía y pensé en quiénes en Colombia hacen las leyes, las leyes que terminan afectando el cuerpo de una mujer, pues a los hombres, los que tenemos pene y no vagina, no nos afecta.

¿Por qué sólo los hombres deben estar tomando decisiones sobre la matriz del cuerpo femenino? … ¡ Eso es algo que no tiene sentido !.

¿Quién trajo a Iván Moreno Rojas a Barrancabermeja?

sampayoPor: Andrés Miguel Sampayo Navarro.

El evento sucedió un día del mes de marzo o abril de 2010, fue en el club Infantas. Antes del acontecimiento, había creído en las palabras del candidato a la cámara por el Polo, que me afirmó en una reunión anterior que —»iba a estar con personas honestas y sin ningún pasado oscuro, que lo que se construía era una propuesta diferente, que buscaba tener a un paisano en el congreso para llevar las necesidades de la ciudad»—. La verdad le creí, a pesar de las advertencias de mucha gente y de mi familia. Tenía que verlo y escucharlo, y ese suceso fue la oportunidad.

El servilismo

sampayoPor: Andrés Miguel Sampayo Navarro

Realizar una actividad, por el solo deleite, es algo de pocos. Por ejemplo, en mi caso, escribir me llama la atención, pero para hacerlo, primero necesito pensar, para tener claro lo que voy a plasmar. Siguiendo conmigo, sé que voy a ser algo ególatra, pero necesito exponerlo de esta manera. Al escribir lo hago por cualquier cosa que sienta que no está del todo despejada y explicada. Cuando lo hago trato de argumentar, demostrar y esclarecer alguna idea o situación, para eso utilizo los medios que tengo a la mano, como esta columna, donde semanalmente elaboro un manifiesto, o una investigación más profunda cuando el caso así lo requiera.

Contreras y sus obras

Sample ImagePor: Andrés Miguel Sampayo

Faltan nueve meses para que termine otro periodo de la alcaldía de Barrancabermeja. El personaje que ocupó el palacio municipal durante los últimos 4 años, del que se pensaba iba ser el gran artífice de los cambios de la ciudad, resultó ser más de lo mismo. Este corrió con mayor fortuna con respecto a los antecesores, pero no por sus labores para proponer y ejecutar obras, sino porque el sector privado local, acompañado de las empresas que han llegado, andan imparables, lo que mimetizó sus actuaciones, y que lleva a que la sociedad barranqueña, ignorara sus actuaciones.

El virus que contagia a ciertos barranqueños

Active ImagePor: Andrés Miguel Sampayo Navarro
 
Hace unos días subí una máscara a mercadolibre.com, la idea era venderla. Especifiqué que esa máscara la había traído de Orgósolo, un pueblo de la isla de Cerdeña. En mi búsqueda de entregarle algún valor simbólico que permitiera un aumento del precio a la susodicha, me inventé que la máscara solo la hacían en invierno, con una madera obtenida de unos árboles ubicados en una montaña donde quedaban vestigios de un castillo, que fue atacado por otro castillo que quedaba al frente. Esa madera otorgaba a la máscara un valor de lucha para el que la tuviera. Para no alargarme, logré vender la máscara en cien mil pesos, eso me convierte, teniendo en cuenta con lo que pasa con ciertos habitantes de Barrancabermeja, en empresario. En un empresario que lo único que venderá será esa máscara.