Mi deseo para el 2010
Por: Heyner Mancera Rincón
Es un hecho, nuestra ciudad está cambiando y lo seguirá haciendo. El desarrollo y progreso que deseamos no depende solo de una persona, la Alcaldía, la Gobernación, las instituciones, la empresa privada, sino de una actitud frente a la vida como ciudadanos. Pensar o proyectar una ciudad amable, sostenible, viable, vivible, no es cuestión solo de políticos o urbanistas, también es tema de amas de casa, el albañil, el profesor, el mensajero, el adulto, el profesional, el campesino, el obrero, el comerciante, el adolecente, el deportista, los niños, en fin de todas las personas que interactuamos en ese gran espacio de 1347 Km2 que llamamos Barrancabermeja.
Por: Vladimir Florez – Vladdo
Por: Juan Manuel López C
Por: Dario Echeverry Jr.
La transformación que ha sufrido el país en los últimos años ha convertido a la expresión y la opinión en delitos desde el referente mismo de la opinión pública. Lo que antes era considerado como “delito” por la expresión política de los ciudadanos, heredado de la guerra que libraron liberales y conservadores, ahora ha ‘evolucionado’ o retrocedido en términos antropológicos, a formas más “urbanas” que buscan hacer justicia por su propia cuenta señalando como delincuentes a quienes opinan diferente, apelando además, a insultos, ofensas y calumnias como argumentos para “enjuiciar” a quienes opinan (ver comentarios en cualquier medio de comunicación con sitio web).
En los años 80 me fui a estudiar a Bogotá y como buen barranqueño tenía la costumbre de asociar y hacer referencia de todo lo que me pasaba en Bogotá con mis aventuras de juventud y adolescencia en Barrancabermeja, esta típica costumbre barranqueña, rápidamente me hizo poseedor de un apodo entre mis amigos quienes me llamaban “barranca” y fue así como me conocían las personas de la época en Bogotá.

