Una pausa
Ya lo decía AURA LUCIA MERA columnista de El Espectador: “estamos hasta la coronilla, hartos, cansados, agotados y, por qué no, mamados de los ventiladores prendidos y nunca apagados, del DAS, de la yidispolítica, del referendo, del transfuguismo político, de los escándalos del Congreso, de los insultos y las amenazas con los países vecinos, etc”. Hoy quiero hacer una breve pausa en medio del fuego cruzado y hablar sobre cuales deben ser (a mi modo de ver) las características de un presidente ejemplar que simbolice el líder político del siglo XXI.


El mundo no se reduce únicamente a la reelección o no de Uribe.Y no me refiero a que el debate debería ser sobre lo que significan las reformas que se han hecho y las que se pretenden hacer para tener al país dependiendo de una sola persona.Evidentemente es un privilegio conocer otras partes del planeta, pero no solo por el placer que eso puede proporcionar sino porque amplía el horizonte con diferentes perspectivas. Por ejemplo si uno solo conoce o solo ha vivido dentro de la religión católica le parece que los musulmanes o los hindúes son impíos y pecadores. 



