
La política colombiana atraviesa un momento de definiciones profundas donde las caretas caen ante la urgencia de las transformaciones.
Figuras como Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia, a pesar de sus contrastes estéticos o discursivos, convergen en un objetivo común: la defensa férrea del statu quo.
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Ambos representan el sabotaje sistemático a las reformas sociales que buscan desmontar los privilegios de las élites neoliberales rentistas para devolverle derechos fundamentales a las clases populares.
Mientras las mayorías claman por salud, pensiones dignas y soberanía laboral, estos sectores han optado por el bloqueo institucional y la desinformación.
Oviedo pescando en rio revuelto
El reciente intento de Oviedo por mimetizarse bajo cánticos populares y lemas de «unión entre distintos» no es más que un ejercicio de oportunismo político. Es un intento de «pescar en río revuelto» para confundir a una ciudadanía que ya no se deja engañar por el tecnicismo amable que encubre la misma agenda de exclusión de siempre.
La trampa del «voto estratégico»
No se dejen engañar: el tal voto estratégico para torpedear candidaturas es una falacia. Votar en las consultas de la derecha solo les otorga tres cosas que no debemos concederles: visibilidad, legitimidad y recursos económicos mediante la reposición de votos.
La estrategia de Oviedo es audaz pero cínica
Pretende capturar el voto del progresismo en su consulta de derecha para fortalecerse y, posteriormente, atacar a esa misma izquierda en la primera vuelta.
La consigna para mañana es clara:
No pida ni reciba tarjetones para consulta. El único voto útil contra el Centro Democrático y sus aliados es el vacío en sus urnas.
Si usted cree en la continuidad del proyecto de cambio, no caiga en la trampa. Las consultas terminaron abrazado la extrema derecha
¡Nos vemos directamente en primera vuelta!





