
La estadística Hanwen Zhang ha vuelto a sacudir el debate público con un extenso y meticuloso hilo en X en el que analiza críticamente el comunicado de GAD3 sobre la suspensión de publicación de encuestas electorales en Colombia.
Su intervención no solo cuestiona afirmaciones técnicas, sino que también pone sobre la mesa la importancia de la transparencia metodológica en un momento de alta sensibilidad política.
Uno de los puntos más polémicos del comunicado de GAD3 es la afirmación de que demostrar que “cualquier ciudadano tuvo una probabilidad cierta y cuantificable de ser seleccionado” es imposible en estudios con humanos.
Muestreo probabilístico se sustenta en cálculo de probabilidades de inclusión
Zhang rebate esta idea con contundencia: la teoría del muestreo probabilístico, base de toda encuesta científica, se sustenta precisamente en el cálculo de probabilidades de inclusión.
Negar esto, sostiene, implica desconocer principios fundamentales de la estadística y, más grave aún, insinuar que firmas como Invamer, CNC, Cifras y Conceptos o Guarumo carecen de validez científica.
Zhang también desmiente la idea de que las encuestas presenciales sean las únicas válidas.
Aclara que ni la ley ni el Consejo Nacional Electoral prohíben las encuestas telefónicas. De hecho, lo que se exige es claridad sobre el marco muestral y la tasa de respuesta.
En este punto, lanza una pregunta directa a GAD3: ¿de dónde provienen sus números telefónicos y cuál es el tamaño real de su base de datos? La ausencia de respuestas concretas, sugiere, debilita la credibilidad de sus estudios.
Muchas personas no contestan llamadas de números desconocidos
Otro argumento de GAD3, relacionado con la supuesta mayor sinceridad de los encuestados vía telefónica en contextos de inseguridad, es considerado por Zhang como débil. Señala que, en la práctica, muchas personas simplemente no contestan llamadas de números desconocidos, lo que introduce sesgos difíciles de controlar.
Zhang rechaza la idea de que las encuestas deban evaluarse por su capacidad predictiva.
Recuerda que su función es descriptiva: capturan una fotografía del momento, no predicen el futuro. Exigir lo contrario es, en sus palabras, “pedirle a la estadística lo que no puede dar”.
El cierre de su análisis es tajante: la comisión de vigilancia no está imponiendo reglas arbitrarias, sino exigiendo que las encuestas cumplan con estándares básicos de calidad.
En un entorno donde la confianza pública en las encuestadoras se erosiona, voces como la de Hanwen Zhang están redefiniendo el debate con evidencia, claridad y rigor técnico.





