Inicio Política Uribe y Gaviria: unidos por los negocios, no por Colombia

Uribe y Gaviria: unidos por los negocios, no por Colombia

Resulta paradójico escuchar a Uribe, Gaviria y hasta Vargas Lleras hablar del “futuro de Colombia” cuando fueron ellos quienes privatizaron los servicios públicos, rebajaron los derechos laborales, debilitaron la educación pública y hundieron al país en la desigualdad.

En una acción que muchos consideran como una muestra de desesperación política, los expresidentes Álvaro Uribe Vélez y César Gaviria Trujillo, quienes durante más de dos décadas se presentaron como enemigos irreconciliables, hoy aparecen sentados en la misma mesa hablando de “alianzas para salvar a Colombia”. 

Pero la realidad detrás de ese gesto político no es ideológica ni patriótica: los une la defensa de sus negocios y los intereses económicos de sus patrocinadores.

Neoliberalismo empresarial 

Aunque Uribe y Gaviria provienen de orillas distintas —uno representante del conservadurismo de ultraderecha y el otro del liberalismo neoliberal—, ambos han servido, en momentos distintos, al mismo modelo económico que privatizó el país y concentró la riqueza en pocas manos

Desde la apertura económica de los noventa bajo el mandato de Gaviria, hasta las políticas de seguridad democrática y control estatal bajo Uribe, Colombia ha sido laboratorio de una misma fórmula: el neoliberalismo empresarial que convirtió los derechos sociales en mercancía.

Lo controlan todo

Durante tres décadas, sus gobiernos y los de sus herederos políticos consolidaron un esquema donde los tributos y servicios públicos, la salud, la educación, las pensiones y hasta las carreteras se convirtieron en negocios. 

Cada tarifa, cada peaje, cada intermediación financiera alimenta una red de empresas y fondos privados ligados a los mismos grupos económicos que financiaron sus campañas. 

Así, el Estado terminó sirviendo a los intereses de unos pocos mientras millones de colombianos quedaron atrapados entre el desempleo, la informalidad y la pobreza.

El odio a Petro

Hoy, cuando el presidente Gustavo Petro impulsa reformas sociales que buscan reducir esa intermediación y devolver las utilidades al pueblo —por ejemplo, en salud y pensiones—, los viejos aliados del modelo neoliberal se alarman. 

Y no porque teman por el bienestar del país, sino porque temen perder sus privilegios. La narrativa de Uribe y Gaviria sobre “la crisis” o “la corrupción del gobierno actual” es, en realidad, la voz de un pequeño grupo empresarial que ve amenazados los beneficios que por décadas extrajo del Estado.

Uribe cínico y mentiroso

Uribe, en un acto de cinismo político, lanzó recientemente una crítica al Gobierno Petro acusándolo de despilfarrar el dinero público en corrupción y clientelismo. Pero tras sus palabras se esconde un interés claro: defender los fondos privados de pensiones que tanto poder económico y político le otorgan a sus aliados. 

Esos mismos fondos que administran el ahorro de millones de trabajadores que nunca podrán pensionarse, pero cuya plata financia negocios privados que benefician a unos pocos.

Se robaron las ganas y la esperanza del pueblo colombiano

Resulta paradójico escuchar a Uribe, Gaviria y hasta Vargas Lleras hablar del “futuro de Colombia” cuando fueron ellos quienes privatizaron los servicios públicos, rebajaron los derechos laborales, debilitaron la educación pública y hundieron al país en la desigualdad.

El liberalismo socialdemócrata que alguna vez representó Gaviria no puede reducirse a una alianza con la extrema derecha. Si el liberalismo tiene futuro, será de la mano de quienes defienden la justicia social, la paz y la igualdad. Porque el futuro no puede venir de quienes robaron las ganas y la esperanza del pueblo colombiano.


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