La agitada política local
Las elecciones al congreso de la república que se acercan han generado más de una polémica en la ciudad y agitan la política local. Desde el lanzamiento sosegado de candidaturas, pasando por la especulación sobre la formación de alianzas y la conformación de parejas al senado y cámara, hasta la inconformidad y el reclamo de nuevas figuras políticas que representen al puerto petrolero, son los hechos que alimentan la discusión política por estos días, pero es necesario ir mas al fondo en la política municipal para entender esta agitación.
Cumplidos 20 años de la caída de muro de Berlin o de la Vergüenza, parece que esa experiencia no ha servido para muchos divisionistas que en sus mentes continúan con la ideas separatistas, sino recordemos el muro que construye Israel para “proteger “ el pueblo de los invasores Palestinos en Cisjordania ó el muro que mantiene Estados Unidos en la frontera con México en Tijuana para evitar el paso de los “mojados” como llaman a los ilegales que cruzan las frontera; pero existen otros muros más altos y vergonzosos como los que están en la mente de las personas que excluyen, prohíben ó imponen. Esos son más difíciles de tumbar porque son pensamientos aferrados a las ideologías o dogmatismos que sesgan y cierran lo amplio de nuestras mentes y esto se palpa desde la religión hasta la política.
Difícil encontrar un caso al cual pueda uno referirse más como un anti modelo de desarrollo o un modelo de subdesarrollo que el que tiene Colombia en la actualidad. En lo económico el desarrollo consiste en avanzar en la cadena del valor agregado, escalando de la minería, a la agricultura, a la manufactura, a la industria, a los servicios, al desarrollo tecnológico, hasta las industrias del conocimiento.
Es claro que en Barrancabermeja la política se seguridad del gobierno nacional fracaso rotundamente y la ciudad viene viviendo desde hace varios años temporadas de calma antes de tempestades cada vez mas funestas. También es cierto que hablar de seguridad en un país como el nuestro no es fácil pero también es claro que no se tiene un camino y un norte preciso que seguir en esta materia.
Hace 6 años, cuando viajé por primera vez a los Estados Unidos, recibí una gran cantidad de correos electrónicos de amigos que me planteaban la posibilidad de irse a vivir allá y me consultaban muchas cosas relacionadas con la vida de esa gran nación. Comerciantes, administradores hoteleros, estudiantes y por supuesto periodistas y varios locutores barranqueños me insistían en querer dejarlo todo para entrar a disfrutar de lo que aún hoy muchos llaman, 'El Sueño Americano'.
La transformación que ha sufrido el país en los últimos años ha convertido a la expresión y la opinión en delitos desde el referente mismo de la opinión pública. Lo que antes era considerado como “delito” por la expresión política de los ciudadanos, heredado de la guerra que libraron liberales y conservadores, ahora ha ‘evolucionado’ o retrocedido en términos antropológicos, a formas más “urbanas” que buscan hacer justicia por su propia cuenta señalando como delincuentes a quienes opinan diferente, apelando además, a insultos, ofensas y calumnias como argumentos para “enjuiciar” a quienes opinan (ver comentarios en cualquier medio de comunicación con sitio web).

