Inicio Ed. Medio Mag ¿De qué libertad de prensa y garantías electorales podemos hablar en Colombia?

¿De qué libertad de prensa y garantías electorales podemos hablar en Colombia?

En definitiva, una democracia necesita medios diversos, periodistas independientes, contratación pública transparente y autoridades electorales sometidas a controles efectivos.

La libertad de prensa debe evaluarse no solo por la ausencia de censura, sino también por las condiciones reales que existen para ejercer el periodismo de manera independiente. 

¿Qué tan plural puede ser la información cuando los medios tradicionales pertenecen a grandes grupos económicos cuyos intereses empresariales influyen en sus líneas editoriales? 

El problema no consiste en que existan medios de derecha, sino en que los ciudadanos tengan dificultades para acceder a perspectivas diferentes y los periodistas independientes carezcan de oportunidades equitativas para competir.

Esta preocupación adquiere especial relevancia en la radio y la televisión

El acceso al espectro electromagnético depende de autorizaciones estatales. La legislación colombiana exige licencias y procedimientos de asignación, pero aunque establece principios de pluralismo, transparencia e igualdad de oportunidades, eso no ocurre. 

Así las cosas, el desafío no es eliminar la regulación, sino impedir que sus procedimientos o condiciones económicas se conviertan en barreras que favorezcan la concentración de la propiedad y del poder informativo. 

A esta problemática se suma la distribución de recursos públicos destinados a publicidad institucional. 

La información sobre los contratos atribuidos a la Registraduría Nacional del Estado Civil y a diferentes medios de comunicación plantea interrogantes legítimos acerca de los criterios de selección, la transparencia contractual y la concentración de la pauta oficial. 

La contratación pública demuestra favoritismo político y que no hubo criterios objetivos, competencia efectiva ni mucho menos rendición de cuentas.

Ideologías políticas

En definitiva, una democracia necesita medios diversos, periodistas independientes, contratación pública transparente y autoridades electorales sometidas a controles efectivos. 

La libertad de prensa pierde profundidad cuando existe formalmente, pero las condiciones materiales dificultan su ejercicio en igualdad de oportunidades. 

La libertad de prensa no debería medirse únicamente por la ausencia de censura estatal, sino también por las condiciones reales que permiten a periodistas independientes, medios comunitarios y nuevos proyectos informativos competir, acceder a las audiencias y ejercer su labor sin depender de los intereses económicos o políticos dominantes.