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Barrancabermeja no puede volver a caer en las mismas estrategias politiqueras

Los jóvenes emprendedores merecen mucho más que fotografías, frases inspiradoras y promesas. Merecen resultados verificables, oportunidades permanentes y políticas públicas que sobrevivan a cualquier administración.

Comienzan a moverse las fichas de cara a las próximas elecciones para la Alcaldía de Barrancabermeja, y con ellas reaparecen las viejas estrategias de quienes parecen creer que el electorado, especialmente los jóvenes, tiene memoria corta. 

Esta vez, la atención se centra en el exalcalde Alfonso Eljach, conocido como «Alfonsito», y su programa «Emprende 2.0», una iniciativa que se presenta como apoyo al emprendimiento, pero que despierta interrogantes sobre sus verdaderas intenciones en plena temporada preelectoral.

La misma carreta de siempre

Con frases calculadas para sonar cercanos al pueblo, aparecen expresiones como «aquí comiendo Bolikingo», mientras se reciclan discursos populares como «las mujeres que nacieron para grandes cosas». 

Tampoco falta el conocido «Apoyemos lo nuestro, que en Barrancabermeja lo que hay es talento». De repente, en medio del ambiente político, se descubre que tenemos emprendedores, gente berraca y jóvenes talentosos que merecen oportunidades.

¿Y dónde estaba ese entusiasmo cuando no había elecciones a la vista? 

¿Por qué el reconocimiento al talento local parece cobrar tanta fuerza precisamente cuando comienza a calentarse el panorama electoral?

El problema no es apoyar a los emprendedores. 

Por el contrario, Barrancabermeja necesita programas serios, sostenibles y transparentes que fortalezcan a quienes trabajan por construir su futuro. 

La preocupación surge cuando estas iniciativas parecen convertirse en vitrinas políticas, con el riesgo de que el respaldo desaparezca apenas termine la campaña.

Los jóvenes emprendedores merecen mucho más que fotografías, frases inspiradoras y promesas. 

Merecen resultados verificables, oportunidades permanentes y políticas públicas que sobrevivan a cualquier administración.

Quienes tenemos más años y presenciamos su anterior mandato recordamos las consecuencias de elegir dirigentes como Alfonsito. Obras cuestionadas, proyectos inconclusos y problemas administrativos cuyo costo termina pagando toda la ciudadanía. No podemos permitir que la emoción de una campaña sustituya el análisis de los antecedentes y los resultados.

Ya lo dijo Luis Fernando Calderón, conocido popularmente como «El Aguado» 

Eljach terminará aspirando nuevamente a la Alcaldía, incluso si anuncia lo contrario. Se trata de una predicción política, no de un hecho confirmado, pero refleja la desconfianza que existe entre algunos sectores ciudadanos.

Barrancabermeja necesita electores informados, no ciudadanos convertidos en instrumentos electorales. Los recursos, la popularidad momentánea y los discursos emotivos no pueden reemplazar la transparencia ni la rendición de cuentas.

Esta vez, los jóvenes deben preguntar, investigar y exigir compromisos concretos. 

El talento local no puede ser una herramienta de campaña: debe ser una prioridad permanente.

Barrancabermeja merece respeto, responsabilidad y futuro. No más promesas vacías ni política disfrazada de solidaridad. Que las urnas sean el escenario de una decisión consciente, porque el futuro de la ciudad no puede seguir hipotecado a las mismas prácticas de siempre.


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