Inicio Jaime Calderón ¿Cuál democracia? – Por: Jaime Calderón Herrera

¿Cuál democracia? – Por: Jaime Calderón Herrera

No es una visión apocalíptica; es la conclusión de un análisis informado de una realidad que trasciende el relato.

Democracia es el vocablo usado para describir regímenes diferentes, al tiempo que mandatarios y políticos dicen defenderla sin que el ciudadano note de qué tipo de democracia hablan.

Por supuesto que su definición etimológica está lejos de ser real, pues nadie creería que el pueblo gobierna en algún lugar del planeta; en el mejor de los casos, trasfiere su soberanía —temporalmente— a representantes elegidos que casi siempre obedecen a intereses de minorías poderosas, que traicionan en su actuar a sus electores, quienes en la práctica quedan huérfanos de representación.

Después de regímenes autoritarios, los colombianos construimos un sistema fundamentado en las ideas de la democracia liberal, es decir, sobre pilares no negociables, como las libertades individuales, la defensa de los derechos civiles (entre los cuales se inscriben los derechos humanos) y la separación de poderes.

La Constitución de 1991 evolucionó hacia una democracia social y participativa pretendiendo acercar a los ciudadanos a la toma de decisiones mediante consultas, referendos, presupuestos participativos, apostando por un Estado decidido a reducir las desigualdades equilibrando las libertades con la justicia económica, la justicia tributaria y la justicia social.

Mucho de la Constitución sufrió modificaciones —más de cincuenta— que desvirtuaron de fondo el acuerdo social y definieron una arquitectura que privilegia los intereses económicos de corporaciones muy poderosas y de sus aliados internacionales bajo la consigna de reducir el Estado al mínimo y desregular el mercado al máximo.

La evolución de esta tendencia, hacia el autoritarismo sin libertades ni pluralismo, es consecuencia de la crisis del poder hegemónico sustentado en un capitalismo que mudó de la revolución industrial (el capital se incrementaba con la plusvalía de los trabajadores y el agio de los estamentos financieros) hacia la revolución digital, que hizo trizas el modelo y modificó las relaciones de producción, haciendo emerger a los dueños de “la nube” como el nuevo poder que compite con otro poder emergente: el socialismo de mercado.

Los colombianos debemos saber que el dilema está en continuar el camino de la recuperación de los principios de un Estado Social de Derecho, que, garantizando libertades y mercado y la prensa libre y la libre expresión, conservando el equilibrio de poderes y desarrollando el capitalismo colombiano, permita avanzar en la justicia social y económica, o, por el contrario, caminar hacia el autoritarismo de Trump, Netanyahu, Milei y sus aliados, sacrificando soberanía y libertades, en un entorno geopolítico donde, para conservar la hegemonía, y habiendo agotado las fases de la diplomacia y las presiones económicas, solo le reste la guerra que derivará en el uso de armas nucleares.

No es una visión apocalíptica; es la conclusión de un análisis informado de una realidad que trasciende el relato.

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