Inicio Ed. Medio Mag El progresismo y las encuestas

El progresismo y las encuestas

Las encuestas en Colombia no deben interpretarse como un reflejo objetivo y neutral de la sociedad, sino como instrumentos que operan dentro de un entramado de intereses políticos y mediáticos.

El asunto de las encuestas ha sido motivo de controversia y debate en la opinión pública, especialmente en períodos pre-electorales. A primera vista, las encuestas se presentan como un ejercicio técnico, con rigor estadístico, que permite conocer la intención de voto o la opinión de la ciudadanía sobre determinados temas. 

Sin embargo, detrás de esos números que ocupan titulares en los principales medios de comunicación, se esconden dinámicas más complejas que ponen en tela de juicio su representatividad, su legitimidad y, sobre todo, el verdadero alcance que tienen en la configuración de la voluntad popular.

El principal problema radica en la forma en que se selecciona el universo de encuestados. 

Lejos de ser un reflejo fiel del conjunto de la sociedad colombiana, estas muestras suelen nutrirse de un círculo relativamente pequeño de personas, concentradas en ciertos sectores urbanos y con acceso constante a los discursos de los medios de comunicación tradicionales. 

Estos medios, a su vez, reproducen una narrativa política que no siempre es neutral y que suele estar atravesada por intereses económicos, corporativos o partidistas. Así, quienes terminan respondiendo las encuestas no son ciudadanos aislados de influencias externas, sino sujetos previamente expuestos a un discurso hegemónico que condiciona sus percepciones y preferencias.

Este fenómeno tiene consecuencias directas sobre la credibilidad de los resultados. 

Una encuesta que supuestamente refleja la intención de voto de millones de colombianos en realidad está mostrando la opinión de un pequeño segmento, moldeado por la agenda mediática. 

En ese sentido, las encuestas no son tanto un espejo de la realidad, sino una construcción mediática que responde a un algoritmo previamente diseñado por quienes las contratan o ejecutan. Y en Colombia, como muchos analistas han señalado, los grandes encuestadores y medios suelen ser adversarios de las reformas sociales que impulsa el actual gobierno, lo cual introduce un sesgo estructural difícil de ignorar.

Dentro de este panorama, no sorprende que figuras políticas más cercanas a ese círculo mediático aparezcan mejor posicionadas en las encuestas. 

Bolívar y Pizarro

Candidatos como Gustavo Bolívar o María José Pizarro, con amplia visibilidad en medios tradicionales, terminan ubicándose por encima en las mediciones. No necesariamente porque representen el sentir mayoritario de la población, sino porque su imagen es reconocible dentro de ese universo reducido de encuestados. 

Es un fenómeno de exposición: quien más se ve, más aparece en las encuestas.

El fenómeno Carolina Corcho 

Este contraste se hace evidente cuando se analizan liderazgos como el de Carolina Corcho. A pesar de que en las barriadas populares y en amplios sectores de base su figura genera entusiasmo y respaldo, su ausencia de apoyo por parte de congresistas del progresismo y la falta de visibilidad en medios masivos la relega en las encuestas tradicionales. 

Paradójicamente, Corcho encarna muchas de las características que sectores populares esperan en un liderazgo progresista: preparación, coherencia ideológica y un compromiso firme con las reformas sociales que la ciudadanía demanda, en particular en temas de salud, justicia social y equidad

Su fortaleza no proviene del aparato político tradicional ni de la amplificación mediática, sino del respaldo genuino del militante raso y de las comunidades organizadas.

Daniel Quintero Calle

En este escenario también entra en juego la figura de Daniel Quintero Calle, quien ha demostrado una notable capacidad para posicionarse en las conversaciones públicas y volverse tendencia en momentos clave

Su estilo directo y su habilidad comunicativa le han permitido repuntar en las últimas semanas dentro de las preferencias, aunque su figura también genera dudas en algunos sectores del progresismo, que lo miran con recelo por ciertos giros estratégicos de su carrera política. 

No obstante, su irrupción evidencia que el factor mediático y de exposición juega un papel determinante en la manera en que las encuestas construyen sus resultados.

Las encuestas y los intereses políticos 

Las encuestas en Colombia no deben interpretarse como un reflejo objetivo y neutral de la sociedad, sino como instrumentos que operan dentro de un entramado de intereses políticos y mediáticos. 

Son útiles para entender tendencias dentro de ciertos segmentos, pero no pueden erigirse como la única brújula para medir la fuerza real de los liderazgos sociales y políticos. 

Mientras candidatos como Bolívar o Pizarro aparecen fortalecidos por el aparato mediático, líderes como Carolina Corcho demuestran que existe un caudal de apoyo popular invisible para las encuestas, pero real en las calles y en las comunidades. 

El verdadero reto para el progresismo colombiano será trascender la lógica de la encuesta como herramienta de legitimación y construir estrategias que visibilicen la voz de quienes, aunque no aparecen en los sondeos, representan la fuerza viva del cambio social.


Para leer más noticias de Barrancabermeja y el Magdalena Medio pueden dar click aquí