
En la Barrancabermeja de comienzos de los años sesenta, el crecimiento urbano avanzaba al ritmo de la industria petrolera. Nuevos barrios surgían para albergar a las familias de trabajadores, y con ellos, también se configuraban formas particulares de organización social donde la educación, la convivencia y la vida cotidiana se entrelazaban de manera estrecha.
En 1963, al concluirse la construcción del barrio El Parnaso, se consolidaron también las concentraciones educativas, Número 2 (Infantas), Número 3 (Miramar) y Número 4 (El Parnaso), destinadas a la formación de los hijos de trabajadores de Ecopetrol. De manera paralela, se inició el desarrollo urbanístico del barrio MarioGalán Gómez, conocido inicialmente como barrio “Antiguo Aeropuerto” posteriormente como “Hueso Blanco”, con un número significativo de 490 viviendas destinadas a familias vinculadas a Ecopetrol.
En este contexto, el profesor Jorge Alcibíades Mejía Peralta, rector de las escuelas del Parnaso, formuló una propuesta orientada a fortalecer la seguridad y el acompañamiento de los estudiantes en sus desplazamientos diarios. La iniciativa consistía en asignar viviendas del nuevo barrio Galán a profesores de dichas escuelas, ubicándolos estratégicamente en puntos clave del sector.
Para tal fin, Mejía Peralta gestionó ante el gerente de la refinería, su intermediación ante la directiva de Cavipetrol, en cabeza del abogado Daniel GaluéHernández, con el objetivo de que algunas de las casas fueran adjudicadas a profesores. La finalidad de esta medida era que los profesores pudieran supervisar y orientar a los estudiantes, hijos de trabajadores de Ecopetrol, durante los momentos de abordaje del transporte escolar, contribuyendo así a mantener el orden, la disciplina y a prevenir accidentes.
La propuesta fue acogida y, a comienzos de 1966, se materializó la asignación de varias viviendas a profesores. Estas fueron ubicadas, en su mayoría, en esquinas donde se establecían las paradas de los buses que realizaban el recorrido perimetral. Aunque algunas viviendas ya habían sido previamente adjudicadas, la nueva distribución consolidó un esquema funcional de acompañamiento y control en el espacio barrial.
A continuación, se relacionan algunos de los docentes beneficiarios y las ubicaciones asignadas.
Relación de profesores y direcciones:
- Ligia Caraballo de Peñarredonda, Carrera 27 con calle 20 (hoy calle 60) (esquina)
- César Medina, calle 20 (hoy calle 60) con carrera 28 (esquina)
- Guillermo Tamayo, Carrera 28 con calle 17 (hoy calle 57) (esquina)
- Luis Taboada, Carrera 28 con calle 15 A (hoy calle 55 A) (esquina)
- Rodrigo Alean, Carrera 28 con calle15 (hoy calle 55) (esquina)
- Ursino Vega, Carrera 28 con calle 14(hoy calle 54) (esquina)
- Alberto Castro, Calle 14 (hoy calle 54) entre carrera 27 y 28
- José Iseda, Calle 14 (hoy calle 54) con callejón carrera 27. Esquina
- Eveth de Gutiérrez, Callejón carrera 27 con calle 13 (hoy calle 53) (esquina).
- Clarivel Manrique Calle 13 (hoy calle 53) entre carreras 24 y 27
- Carmen Chiquillo, Calle 12 (hoy calle 52) con callejón carrera 27 (segunda casa)
- Abel Bustamante, Carrera 24 con calle 12 A (hoy calle 52)
- Humberto (El flaco Diaz) Calle 15 A (hoy calle 55 A) con carrera 21
- Oswaldo Dorado, Calle 17 A (hoy calle 57) con carrera 21 Esquina
- Jesús Martínez y Valeria de Martínez, Carrera 21 con calle 20 (hoy calle 60) Esquina.
- Lilia de Jiménez Calle 18 esquina Carrera 27
- Arístides Salcedo Calle 18 carrera 27
- Jairo Cote, Calle 19 carrera 27
- Teresa Vargas Calle 21 carrera 27
- Eduardo Vargas Calle 21 carrera 27
- Walter Gutiérrez, Calle 18 carrera 24
- Nora de López, Calle 19 carrera 27,

Nota:Las viviendas de algunos profesores, como Alberto Castro, Eveth de Gutiérrez, Clarivel Manrique, se encontraba al interior del barrio, por lo que debían desplazarse hasta la esquina de la carrera 24 y carrera 28 para cumplir funciones de supervisión, dado que algunas esquina ya había sido previamente asignada.

Esta estrategia permitió extender la labor educativa más allá del ámbito escolar, incorporando a los profesores como agentes activos en la organización y seguridad del entorno comunitario. De este modo, las esquinas del barrio Galán Gómez adquirieron un valor funcional y simbólico dentro de la dinámica cotidiana, al convertirse en puntos de acompañamiento, control y referencia para la comunidad educativa.

Así, en el barrio Galán Gómez, la educación se salió de los salones y se instaló en la vida misma del barrio. Y en cada esquina, silenciosamente, un maestro ayudaba a construir no solo disciplina, sino comunidad.

Agradecimientos: Profesoras Enith Pastrana de Duran, Ligia Caraballo de Peñarredonda, al arquitecto Carlos Alberto Rosas, y a Cavipetrol.





