
Hoy 9 de marzo de 20026, Al cumplirse 101 años del natalicio de maestro José Garibaldi Fuentes Mejía, queremos recordarlo con la historia de una de sus más emblemáticas canciones.
La historia de la canción Me dejaste solo es más que una composición vallenata: es una herida abierta, una elegía disfrazada de melodía que encierra una historia de amor, celos, distancia y muerte. Detrás de esa letra que inmortalizó el maestro José Garibaldi Fuentes se esconde el dolor del también maestro Julio Erazo Cuevas, quien jamás pudo olvidar a la joven que le robó la inspiración y, con el tiempo, la alegría.
Rosalbita Beleño Piñeres, oriunda del corregimiento de San Sebastián, Magdalena, que era apenas una niña cuando Julio Erazo la conoció fue la musa que, en 1961, inspiró al maestro a componer la canción “Rosalbita”, grabada junto a su agrupación y con el acordeón de Aníbal Velásquez para Discos Tropical. Decía en una de sus estrofas:
Hace como cinco años
yo dejé a Rosalba siendo una niñita…
Claro que desde ese tiempo
ya se le notaba que iba a ser bonita…
El sentimiento y la admiración por Rosalbita trajo alegría, pero también trajo tormenta. Elides Martínez Carrascal, esposa del maestro Erazo, no veía con buenos ojos aquellas dedicatorias a otras mujeres. Su reclamo provocó una respuesta en clave de verso, en 1962, año en que Julio Erazo compuso Quédate tranquila, grabada para Sonolux, canción que luego sería conocida como Celosa y guapa o La mujer que tengo:
La mujer que tengo
se ha puesto celosa y guapa
porque yo compongo
canciones pa’ las muchachas…
Los versos no calmaron las aguas y el padre de Rosalbita, preocupado por los rumores y el qué dirán, decidió enviarla a Santa Marta a casa de una tía. Allí, Rosalbita trabajó en un almacén de telas, escenario donde conoció a un médico militar, aficionado al Unión Magdalena, con quien estrechó una amistad que terminaría en tragedia.
Durante un paseo a Río Frío, decidieron regresar apresurados para alcanzar el partido del equipo samario e infortunadamente, el vehículo en que viajaban se accidentó. Rosalbita y el médico fallecieron en noviembre de 1966.
La noticia desgarró al maestro Julio Erazo. No le nacieron más canciones. Fue entonces cuando, incapaz de cantar su duelo, decidió contarle lo sucedido a su amigo y mentor, el maestro José Garibaldi “Gary” Fuentes, quien canalizó el dolor de su discípulo en versos.
Fue en Cúcuta, durante un encuentro entre Garibaldi, Erazo y el gran Alfredo Gutiérrez —quien ya había grabado temas de Gary—, donde la canción encontró su destino. Cuando el maestro Garibaldi interpretó la pieza, Julio, con lágrimas en los ojos, le dijo que no podía haber expresado mejor sus sentimientos, mientras que Alfredo, también conmovido, pidió grabarla, no obstante,el título que inicialmenteque Gary le puso a la canción era “Adiós a Rosalbita” y por sugerencia del mismo Alfredo Gutiérrez, le cambia el titulo original por “Me dejaste solo”. Así nació, una canción que permaneció guardada por un año, como un lamento íntimo.
Me dejaste solo vio la luz en 1968:
Me dejaste solo,
muñequita consentida,
pronto te marchaste
dejándome una honda herida…
Con esta canción, Rosalbita, la niña bonita que inspiró versos y peleas de amor, terminó siendo ausencia cantada. Un recuerdo que vive entre notas, lágrimas y una melodía que no deja morir su historia.

Foto cortesía: Jorge Guerra Alvarado Julio Erazo Cuevas: CortesíaBetty Erazo Martínez





