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Se fue el último soñador – (Por: Pedro Severiche)

Se fue el último soñador – (Por: Pedro Severiche)Cuando todo era desesperanza apareció de repente en el horizonte la figura de Jorge Eduardo Núñez Hernández para abrirme una puerta que jamás se volvió a cerrar. La historia es la siguiente:

 

El ingeniero Jorge Norberto Ferreira, amigo entrañable de Núñez, había tomado en arriendo la Emisora Barrancabermeja y necesitaba un director para el informativo de esa frecuencia radial.

 

Debo decir que yo venía de un fracasado paso por la política local y probaba el amargo sabor, no solamente de la derrota sino también del desempleo. Era el amanecer del presente siglo.

 

Núñez conocía de mis inquietudes periodísticas y mis inicios en el diario Vanguardia Liberal.    Yo, además, le había prologado una de sus más conocidas obras literarias relacionadas con la historia política de Barrancabermeja: Crónicas de lucha por el poder local.   Recuerdo que el título de ese prologo es bastante ordinario: Amarrando el perro con longaniza.    Quería hacer referencia a que Núñez tenía detención domiciliaria y ello le permitía tener todo el tiempo del mundo para escribir su obra Crónica.

 

La recomendación de Jorge (Núñez) a Jorge (Ferreira) fue efectiva y desde entonces no he parado de madrugar para hacer noticias, hecho que agradeceré siempre al amigo que ha partido.

 

 

La cárcel

 

Jorge Núñez, abogado de la Universidad de Antioquia, regresó a su tierra natal lleno de sueños y la política pronto le abrió el camino para ocupar cargos públicos de importancia y sus sueños con el poder local volaron con alboroto.

 

Justo ese alboroto de un hombre brillante y distinto a todos, le trajo malquerientes.

 

Pronto, fue enredado en una situación en la que el soñador no se quedó con un solo centavo pero que le costó la libertad y le cortó las alas.

 

“Uno sale de la cárcel, pero la cárcel no sale de uno”  le escuché decir alguna vez,  y  en él se cumplió esa máxima, perdiendo desde entonces la ciudad a uno de sus más ilustres hijos, quien no volvió a ser el mismo.

 

Y es que sólo a él le pasaban cosas anecdóticas como la que le ocurrió cuando viajaba de Bogotá a Barrancabermeja a solo pocos días de prescribir la pena a la que le habían condenado por algo paradójico; haber contracreditado el rubro de honorarios para concejales cuando aún los concejales no devengaban honorarios.

 

Núñez, esa noche aciaga, fue atacado por unas ganas de orinar y como entonces los buses no tenían ese servicio, bajó,  fue al baño y cuando quiso volver al bus la Policía le requirió por sus documentos y fue así como fue a dar con sus huesos a un CAI en una noche fría y sin luceros.

 

 

Abundante obra

 

Obras como La Línea del Tiempo (que es la cronología de la historia de Barrancabermeja), Papá PetróleoMama EcoTécnicas de MamagallismoCaminar, la fiesta del cuerpo, hacen parte de su gruesa producción literaria.

 

Núñez también hizo sus aportes a todo el tema de rentas de la industria del petróleo, pero además fue un conocedor de la cosa pública que terminó siendo escuela para muchos.     También de él se puede decir que fue el creador de lo que fue un modo de vida en el puerto petrolero: La Social bacanería.

 

De esa escuela de Núñez brotan nombres como los de Alfonso y Eduardo Torres, Angélica Suárez, Guillermo Bejarano y el profesor Uriel Navarro, con estos dos personajes de la vida local Núñez conoció a Gabo en la primera edición de  Hay Festival, en Cartagena.

 

Alguien me preguntó de que había muerto Jorge Eduardo Núñez Hernández y no vacilé en responder:   De soñar y soñar.

 

 

 

 

 

PEDRO SEVERICHE ACOSTA, comunicador social, periodista, es un habitual columnista de BARRANCABERMEJA VIRTUAL.

 

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