
En esta entrevista con el colega Edgar Daniel Rodao exploramos la vida de alguien cuya trayectoria ha tejido un vínculo único entre dos mundos: la paradisíaca ciudad de Miami en los Estados Unidos, y su entrañable Barrancabermeja en Colombia.
Desde su llegada a Miami, el entrevistado ha enfrentado el desafío de adaptarse a un nuevo país mientras mantiene una conexión vital con su tierra natal.
A lo largo de estas líneas, descubriremos cómo la «hispanización» de Miami y la evolución tecnológica en las comunicaciones han sido pilares cruciales para hacer frente a este cambio y cómo esta dualidad ha forjado una identidad única que se nutre tanto de las complejidades de la vida urbana estadounidense como de las ricas tradiciones de Barrancabermeja.
A medida que nos sumergimos en las experiencias y reflexiones del entrevistado, observaremos cómo la comunicación, la gastronomía y la labor periodística han tejido una red intrincada que une dos mundos aparentemente dispares.
Desde el anhelo de la comunicación directa y afectiva de Barrancabermeja hasta la apertura a la diversidad gastronómica en Miami, esta entrevista nos llevará por un viaje lleno de matices, revelando cómo la tecnología y las redes sociales han desempeñado un papel fundamental en la preservación de la conexión con la comunidad colombiana, especialmente con la natal tierra del entrevistado: Barrancabermeja.
¿𝗖ó𝗺𝗼 𝗳𝘂𝗲 𝘁𝘂 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗹 𝘁𝗿𝗮𝘀𝗹𝗮𝗱𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗮 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶 𝘆 𝗰ó𝗺𝗼 𝗶𝗻𝗳𝗹𝘂𝘆ó 𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹?
Todo cambio genera una reacción y el caso mío no era la excepción. Llegar a un nuevo país, con leyes y costumbres diferentes era un reto. Sin embargo la «hispanización» de Miami y las nuevas tecnologías de comunicación que achicaron al mundo, me ayudó mucho a que el cambio no fuera traumático. Mi vida en Miami se ha visto muy influenciada por los cambios en la manera de comunicarnos masivamente. Yo soy del siglo 20 y me tocó actualizarme, pero en términos generales todo muy bien.
¿𝗤𝘂é 𝗮𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗮ñ𝗮𝘀 𝗺á𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝗺𝘂𝗱𝗮𝘀𝘁𝗲 𝗮 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀?
Creo que lo que más extraño es esa comunicación directa y afectiva que hay en Barrancabermeja donde todos nos conocemos y nos hablamos de «tu a tu». Acá en Miami, aunque es una ciudad espléndida, uno vive en una burbuja, de la casa al trabajo y viceversa. A diferencia de Barrancabermeja donde uno tenía más tiempo para departir o a lo que allá llaman «hablar paja», aquí es imposible porque a toda hora se está trabajando. Quizás eso es lo que más extraño de Barrancabermeja. Allá me la ganaba más suave, pero al final uno es un «animal de costumbres» y termina adaptándose.
También extraño mucho la comida típica colombiana, los frutos del río, la lechona, los tamales, el bollo limpio con suero … en fin nuestra gastronomía criolla.
¿𝗛𝗮𝘆 𝗮𝗹𝗴ú𝗻 𝗽𝗹𝗮𝘁𝗼 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰í𝗳𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗴𝗶ó𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝘀𝗲𝗮 𝗶𝗺𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗲𝗻 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶 𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗮ñ𝗲𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲?
Miami es una ciudad que está relativamente cerca a latinoamerica. Muchos la llaman la capital de latinoamerica.
Lo anterior deriva en que aquí, en Miami, hay muchos latinos de todas las naciones y por eso existen restaurantes de muchos países.
Aquí hay restaurantes dominicanos, haitianos, venezolanos, argentinos, españoles, italianos, chinos y hasta vietnamitas del lejano oriente he visto yo acá.
En ese orden de ideas, hay muchos restaurantes colombianos.
Se calcula que entre las ciudades de Miami, Fort Lauderdale y West Palm Beach hay casi 300.000 colombianos.
Hace 20 años, cuando yo llegué por primera vez acá, vi algo curioso: los tamales los vendían envueltos en papel aluminio, porque no se conseguía el «bijao».
Obviamente el sabor no era el mismo. Sin embargo por la proliferación de tantos latinos a Miami, ya los tamales vienen envueltos en el tradicional «bijao» que conocemos todos.
𝗗𝗮𝗱𝗮 𝘁𝘂 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿 𝗽𝗲𝗿𝗶𝗼𝗱í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗮, ¿𝗰ó𝗺𝗼 𝗵𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮 𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗲𝗻 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶?
Pedro, yo aquí en Miami tengo mi cabeza perfectamente dividida entre atender los asuntos de mi trabajo acá en los Estados Unidos, con lo que yo atiendo periodisticamente mis temas en Colombia.
Mis amigos acá no tienen la menor idea de lo que es mi trabajo allá en Colombia. Todo lo logra la magia de la Internet y las redes sociales
Para atender los asuntos colombianos tengo un celular colombiano y correos electrónicos solo para asuntos colombianos. Esto permite no confundir un tema de acá con algo de allá.
Además en Barrancabermeja tengo un grupo de amigos que me colaboran con las noticias, un grupo al que aprecio mucho y me prestan un servicio excepcional.
¿𝗖𝘂á𝗹𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗳í𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮𝘀 𝗮𝗹 𝗺𝗮𝗻𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗲𝘀𝗲 𝘃í𝗻𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗽𝗲𝗿𝗶𝗼𝗱í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀?
El principal desafío es superar el problema de la distancia con los pocos recursos económicos con que se cuenta para desarrollar la labor periodística.
Daniel Coronell, el prestigioso periodista colombiano también vive en Miami pero tiene 1000 veces más recursos económicos que yo acá para resolver ese problema.
Coronell -estando lejos- está más informado que la gran mayoría de colombianos que viven allá en Colombia.
La cercanía con los hechos es fundamental.

En su último viaje a la Bella Hija del Sol, se reunió con JOSE LUIS ACONCHA, OMAR TORRES PINTO, FABIO HERNÁNDEZ LAVERDE, ORLANDO SÁNCHEZ CARRASQUILLA y JAIME ALONSO MESA
Recuerdo que en uno de mis viajes a Barrancabermeja, al bajarme del avión en el aeropuerto Yariguies y pasando por la Reserva Cardales, vi un accidente de tránsito de un ciudadano que había sido atropellado por una motocicleta. Alguien me dijo que la víctima vinculado al accidente se parecía mucho a Nando Vásquez, nuestro entrañable amigo músico y chef.
Tristemente sorprendido imediatamente me dirigí a la clínica Magdalena y por urgencias me atendió el hijo de Nando, quien, personalmente, me confirmó el hecho.
Ese día «chivié» a todo el mundo en Barranca. Si hubiera estado en Miami hubiera sido difícil conocer -de primera mano- ese hecho.
¿𝗖ó𝗺𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗿𝗶𝗯𝗶𝗿í𝗮𝘀 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗹𝘂𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗯𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗾𝘂𝗲ñ𝗮 𝗲𝗻 𝘁𝘂 -𝗱í𝗮 𝗮 𝗱í𝗮- 𝗲𝗻 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶?
Yo creo que los barranqueños somos una especie de «cultura híbrida». Me refiero a los barranqueños como yo que somos hijos del petróleo.
Somos las mezclas de un santandereano predominante en un 50% y un sabor ribereño y costeño de un 40%
A eso hay que agregarle un 5% de paisa y 5% de cundiboyacense
Jajajaja … eso somos. Un poco de todo.
Entonces, cuando en Miami me preguntan que de dónde soy y les digo que «soy colombiano» a muchos les extraña porque me ven diferente.
Incluso hay quienes creen que soy de Costa Rica o panameño, porque con mi acento y entonación de barranqueño, no creen que soy colombiano
El auténtico barranqueño es diferente al tradicional colombiano.
Lo digo, repito, porque no somos totalmente cachacos, pero tampoco somos costeños como los barranquilleros o cartageneros.
𝗛𝗮𝗯𝗹𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗴𝗮𝘀𝘁𝗿𝗼𝗻𝗼𝗺í𝗮, ¿𝗵𝗮𝘀 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗿 𝘆 𝗱𝗶𝗳𝘂𝗻𝗱𝗶𝗿 𝗹𝗮 𝗿𝗶𝗾𝘂𝗲𝘇𝗮 𝗰𝘂𝗹𝗶𝗻𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶?
La verdad, no y por una sencilla razón, porque yo soy un buen comensal, pero malo para la cocina, entonces poco hablo de comida porque temo que me van a preguntar cómo se prepara determinados platos y me daría vergüenza no saber explicarles.
Con la gastronomía hay algo particular y es que nuestros paladares se acostumbran a lo que comemos y por eso uno ve que todos los habitantes de un país consideran que su cocina es «la mejor del mundo».
Los mexicanos, por ejemplo, comen excesivamente «picante» y es difícil venderles algo diferente a un plato así, ácido sazonado como el «picante» mexicano.
Así ocurre con los peruanos y su delicioso ceviche.
Yo -cuando los oigo- me quedo callado y respeto esas opiniones, pero no pasa un día en que no me antoje por un plato típico colombiano.
No me cabe la menor duda que el gusto por determinados platos obedece a la costumbre de estarlos consumiendo toda la vida.

En alguna oportunidad se reunió con el hoy viceministro de Trabajo EDWIN PALMA EGEA
Ese día estuvieron reunidos en un restaurante en Miami: EDWIN PALMA – CÉSAR EDUARDO LOZA ARENAS – ELKIN JAIR LEMON – JEHY SÁNCHEZ (esposa del vice ministro) y doña NORA MEDINA LONDOÑO todos barranqueños, platicando agradablemente temas de Barrancabermeja en Miami.
¿𝗖ó𝗺𝗼 𝘃𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝘁𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶 𝘆 𝘁𝘂 𝗰𝗼𝗻𝗲𝘅𝗶ó𝗻 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗲𝗹 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗶𝗼𝗱í𝘀𝘁𝗶𝗰𝗼?
Creo que la tecnología con las redes sociales han «revolucionado» la manera de comunicarnos entre los seres humanos.
Anteriormente la comunicación mediática, como la conocimos nosotros, era de «una sola vía».
Uno era el emisor y se encerraba en una cabina y pontificaba sobre lo humano y sobre lo divino y los receptores solo escuchaban y no tenían capacidad de respuesta inmediata.
Lo más que se podía hacer era usar un teléfono y llamar a la emisora, pero uno controlaba todo.
Hoy en día es diferente. La gente interactúa con uno al instante y hay capacidad de respuesta inmediata.
Por supuesto que estos cambios nos permitieron conocer realmente de qué están hechas muchas personas. Uno se sorprende al leer y oír opiniones y comentarios de la gente.
Pedro, hay algo curioso en esto de mi «conexión» con la comunidad de Barrancabermeja desde Miami.
Lo curioso es que tengo muchos «nuevos amigos» en Barrancabermeja con los que tengo 6 años de intensa amistad, hablando con ellos todos los días, amigos que los he visto personalmente, 1 o 2 horas en un almuerzo o en una cena.
Lo demás ha sido pura comunicación virtual, pero, paradójicamente, hoy son mis mejores amigos.
Ellos en Barrancabermeja y yo en Miami.
Me parece algo increíble, pero me hace feliz.
Son las nuevas experiencias y los nuevos retos en materia de comunicación mundial.
¿𝗖𝘂á𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗶𝗱𝗲𝗿𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀 𝘁𝘂 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗼 𝗼 𝗽𝗿𝗼𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗱𝗲𝘀𝘁𝗮𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻c𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶?
Yo creo que no he logrado nada.
Digamos que un proyecto «destacado» como tal aún no.
Lo que estamos viviendo actualmente en las redes sociales es un proceso de aprendizaje donde nada aún está plenamente definido.
Me llamaba la atención hace un par de días escuchar a Daniel Coronell decir que estaba estudiando y analizando mucho el fenómeno de grabar un programa a una hora determinada del día y que la gente lo vea después de varias horas.
Ese es un fenómeno relativamente nuevo.
Incluso a mi me pasa con ustedes en Noticias de Enlace Televisión que, usualmente, lo veo a las 3 de la madrugada, en mi carro, mientras me dirijo a mi casa.
Hoy en materia de comunicaciones mediáticas, todo ha cambiado y por eso estamos en una etapa de aprendizaje.
Por ejemplo mientras las poderosas plataformas musicales como YouTube, Pandora y Spotify se imponen con su capitalismo mediático, de otra parte en el mundo hay 100.000 emisoras online batallando por la red de Internet. No se sabe aún qué va a pasar.
Estamos en una etapa de aprendizaje y Barrancabermeja Virtual es eso: un continuo aprender sobre lo que se está construyendo.
¿𝗖ó𝗺𝗼 𝗶𝗻𝗳𝗹𝘂𝘆𝗲 𝘁𝘂 𝗲𝘅𝗽𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝗽𝗲𝗿𝗰𝗲𝗽𝗰𝗶ó𝗻 𝘆 𝗲𝗻𝗳𝗼𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗹 𝗮𝗯𝗼𝗿𝗱𝗮𝗿 𝗻𝗼𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮?
Con Barrancabermeja Virtual nos ha ocurrido algo muy particular.
Cuando Facebook, Google y X nos dicen donde leen más la página, nos marca un 35% en Barrancabermeja, pero nos muestra que hay un 65% de amigos virtuales que nos leen desde diversas ciudades colombianas especialmente en Bogotá y Bucaramanga.
La anterior consideración nos permitió en apostarle a tratar también temas de interés nacional y el resultado ha sido maravilloso.
Entonces manejamos noticias y temas de interés nacional pero también los locales de Barrancabermeja, especialmente los relacionados con las comunidades: inseguridad, educación, salud, diversión y mucha información histórica de Barrancabermeja que a la gente le gusta mucho.
Algo que nos llama la atención es la gran aceptación que tienen los temas históricos antiguos de Barrancabermeja.
La gente quiere saber más del pasado barranqueño.
¿𝗛𝗮𝘆 𝗮𝗹𝗴ú𝗻 𝗺𝗲𝗻𝘀𝗮𝗷𝗲 𝗼 𝗿𝗲𝗰𝘂𝗲𝗿𝗱𝗼 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝘁𝘂𝘀 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗹𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗲𝗻 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝘁𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶?
Ocurrió el primer día que llegué a Miami.
Yo pise por primera vez este país el 11 de julio de 2003.
Llegué a Miami de noche.
Ese día salí de Barrancabermeja a las 8 de la mañana.
Con el equipaje listo para abordar el avión en Barrancabermeja, antes me fui para Yariguies stereo a participar en el que sería mi último noticiero en esa estación radial.
Cuando llegué a las 5:30 de la mañana a la emisora con mi equipaje de viaje, recibí una llamada del periodista Daniel Barba, muy triste, jefe de prensa de la Alcaldía del ex alcalde Julio César Ardila.
Daniel me informó, a esa hora, de las órdenes de captura que habían librado desde la noche anterior contra el alcalde y varios de sus secretarios de despacho por el crimen de Emeterio Rivas.
Quedé absorto.
Recuerdo que alcancé a dar la noticia muy superficialmente, pero tenía que abordar el avión.
Finalmente sabía que dejaba a Barrancabermeja «prendida», como un fogón de leña, tras la desafortunada noticia.
Durante todo el viaje me la pasé pensando, muy triste por el hecho, porque siempre creí, y aún sigo creyendo, que con Julio y sus secretarios se cometió una injusticia.
Cuando llegué a Miami, el ambiente era totalmente distinto.
Me di cuenta que acá las noticias eran totalmente diferentes.
Había muerto Celia Cruz, la famosa cantante cubana y su cadáver había sido llevado a un sector que llaman la Pequeña Habana en Miami, donde el féretro fue visto por miles de personas de todo el mundo que admiraban a la cantante.
Ese contraste noticioso es un recuerdo que no se me olvida.
𝗥𝗲𝗰𝘂é𝗿𝗱𝗮𝗻𝗼𝘀 𝘁𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗰𝗮𝗯𝗲𝗿𝗺𝗲𝗷𝗮: 𝗶𝗻𝗳𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝗷𝘂𝘃𝗲𝗻𝘁𝘂𝗱, 𝗲𝘀𝘁𝘂𝗱𝗶𝗼𝘀, 𝗺ú𝘀𝗶𝗰𝗮, 𝗮𝗺𝗶𝗴𝗼𝘀. ¿𝗗𝗲𝘀𝗲𝗮𝘀 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗮 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿 𝗮𝗾𝘂í?
Yo soy el típico hijo de un hogar petrolero en Barrancabermeja.
Mis padres se conocieron en la Refinería de Barrancabermeja.
Mi papá era un funcionario de Ecopetrol y mi madre era una diligente secretaria de la empresa.
Allí se conocieron, se casaron y formaron esta bella familia de la que me siento muy feliz y orgulloso.
Mi niñez y adolescencia estuvo siempre rodeada de ese ambiente petrolero de los campamentos, las escuelas y los clubes de Ecopetrol.
Sin embargo a los 15 años algo transformó mi vida totalmente y fue mi incursión a la radio, que desde niño me gustaba mucho.
Ese gusto por la radio me llevó los fines de semana a estar metido de lleno en las emisoras (particularmente Radio Regia) y esa circunstancia me apartó del Club Miramar, que era el sitio donde la pasábamos todos los fines de semana.
Pero esa «separación» me hizo conocer la otra Barrancabermeja.
Lo que se vivía en Radio Regia era un contacto con el pueblo pueblo.
Imagínese que ahí trabajé con Rafael Medina Corrales, Nicanor Forero Tarazona, Julio Arango, Julio Mejía, Bruno Miguel Rodriguez Corcho y meses después al médico otorrino Eduardo García Rueda a quien llamaban «Casimiro» un titán de la política barranqueña que a comienzos de los años 70 (hace 50 años) logró 11 concejales de su cuerda política logrando unas mayorías aplastantes.
Creo que ese contacto con el pueblo barranqueño desde los 15 años con toda la ciudad, me conectó Barrancabermeja con las fibras de mi alma.
Recuerdo que Nicanor Forero Tarazona animaba los domingos las «Tardes Bailables» en el Club del Comercio (quedaba al frente de la Funeraria los Olivos) y alli en ese sitio se congregaban más de 400 niñas, la mayoría empleadas domésticas a encontrarse con sus novios y bailando al ritmo de los Hermanos Chimenti, un grupo de música vallenata de ciegos que tocaban música de Alejo Durán.
Le estoy hablando de hace 50 años.
Por supuesto que en ese ambiente mi percepción de Barrancabermeja era muy diferente a la que se tenía desde el Club Miramar.
Siempre creo que ahí comenzó mi conexión con Barrancabermeja, oyendo y sintiendo a la gente que yo llamo «pueblo pueblo».
¿Qué si me gustaría vivir nuevamente en Barrancabermeja?
Por supuesto que si. No tendría ningún problema.
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