El río Magdalena y el lenguaje – Por: Alberto Rafael Cotes Acosta

El río Magdalena y el lenguaje - Por: Alberto Rafael Cotes Acosta“Toda acción humana posee un componente interpretativo que surge desde el lenguaje”.
Rafael Echeverria – Ontología del Lenguaje

 

Me he referido en diferentes oportunidades a un tema, que se ha convertido casi en una cruzada personal, y es el uso del lenguaje respecto al río Grande de la Magdalena y sus implicaciones en sus potencialidades como fuente no solo de progreso, desarrollo, riqueza, seguridad alimentaria, sino como amalgama de unión entre los colombianos y por ende en la consecución de una paz verdadera.

 

En algún momento de la historia reciente de Colombia, desde los estamentos que rigen los destinos del país, se dio por hablar de la NAVEGABILIDAD del río Magdalena, dentro del proyecto de recuperación integral del río de la Patria. Ha hecho carrera en el país, utilizar eufemismos para referirse a ciertas situaciones y/o cosas, nos hemos acostumbrado a no llamar las cosas por su nombre, no sé si buscando mayores impactos en la percepción ciudadana, o por el contrario para minimizar esos impactos.

 

Lo cierto es que, desde el presidente de la República para abajo, se les ha dado por hablar de la recuperación de la NAVEGABILIDAD del río Magdalena, concepto que en mi humilde opinión es equivocado, puesto que la Navegabilidad del río Magdalena NUNCA se ha perdido, por tanto, no puede recuperarse. El significado de la palabra, según la RAE, es:

 

NAVEGABILIDAD: Cualidad de Navegable.

 

Ahora bien, entonces ¿qué es NAVEGABLE? Según la misma RAE, sus significados son Apto para Navegar y/o Que puede Navegar.

 

Así las cosas, entonces debo decir que el río Grande de la Magdalena, nunca ha perdido su cualidad de navegable, de hecho, a diario se transportan por él miles de personas, entre las diferentes poblaciones ribereñas, algunas de las cuales tienen como única vía de acceso el río. Pero además al año se mueven millones de Toneladas de Mercancía, entre los puertos Marítimos de Cartagena y Barranquilla y el interior del país, llegando durante buena parte del año hasta Barrancabermeja, casi que sin ninguna dificultad.

 

En alguna ocasión, en el marco de un Congreso de Logística y Transporte, que se desarrolló en el Hotel El Prado en Barranquilla, ante mi inquietud ante el entonces director de Cormagdalena, un joven Barranquillero que alguna vez dejaron encargado por varios meses de ese potro, me contestó, que eso era lo que determinaba la Constitución y la Ley, ante lo cual, con mucha pena, tuve que contradecirlo, porque eso NO ES CIERTO.

 

Tengo que traer entonces a colación, los dos artículos de la Constitución y la Ley que contradicen esa tesis son ellos:

 

-. Artículo 331 de la Constitución Política de Colombia: Créase la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena encargada de la recuperación de la NAVEGACIÓN, de la actividad portuaria, la adecuación y la conservación de tierras, la generación y distribución de energía y el aprovechamiento y preservación del ambiente, los recursos ictiológicos y demás recursos naturales renovables.

 

-. Artículo 2° de la Ley 161 de 1994: ObjetoLa Corporación tendrá como objeto la recuperación de la NAVEGACIÓN y de la actividad portuaria, la adecuación y conservación de tierras, la generación y distribución de energía, así como el aprovechamiento sostenible y la preservación del medio ambiente, los recursos ictiológicos y demás recursos naturales renovables.

 

Ahora bien, tendremos que decir, que la NAVEGACIÓN es El conjunto de métodos utilizados para determinar dónde está alguien y como puede ir a otro lugar, lo que en el caso del río Magdalena incluye Flota Fluvial (Remolcadores, Naves, Lanchas, etc.), Canal navegable, Puertos, equipos portuarios, etc., que fue, lo que por decisiones políticas equivocadas se perdió en el río Magdalena.

 

Entonces, la razón de ser de Cormagdalena, su génesis, lo que marca su destino y a lo que debería dedicarse enteramente, es a recuperar la NAVEGACIÓN, que no la NAVEGABILIDAD, porque como ya he establecido, esa cualidad nunca la ha perdido el río Magdalena.

 

Pero usted amigo lector, podrá preguntarse por qué yo jodo con ese asunto, que bien podría decirse es un asunto de meramente de sintaxis. Pues, tengo que decir, que en mi opinión, en gran medida ese lenguaje que le quita o pone en forma negativa una cualidad del río que no ha perdido, hace que los empresarios dueños de carga NO SE ATREVAN a CONFIAR en el río Magdalena como autopista para transportar sus mercancías desde y hacia el exterior, ya que creen que el río no funciona, y sin negar que aún persisten problemas serios en la Navegación a través de él, es indudable que el río si funciona, o si no cabría preguntarse ¿por qué una multinacional como Trafigura, dueña de Impala le apuesta al río Magdalena como modo de Transporte? O ¿Por qué Ecopetrol sigue moviendo a través de él más de 2.000.000 de Toneladas todos los años?

 

Si se logra en el corto plazo movilizar el 20 % de la carga transportable por el río Magdalena, la competitividad del país aumentaría ostensiblemente, ya que los costos de logística y transporte son el más alto porcentaje de los costos totales del valor final de estas mercancías, así podríamos de verdad decir, que el YUMA, el río Grande de la Magdalena, el río de la Patria, sería no solo fuente de vida, sino de verdad fuente de progreso y desarrollo, para esta nación pobre y adolorida.

 

 

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