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La vergüenza de que nada pasa

darioPor: Dario Echeverry Jr.

Es increíble lo que sucede en este país y lo peor es que pasa de todo y no pasa nada. El ejemplo del momento es la asombrosa ineficiencia de Ecopetrol que tiene bajo su responsabilidad dos de los proyectos más importantes para Barrancabermeja y la región y no solo no ha sido capaz de echarlos a andar sino que además no ha podido indicar cuando los podrá iniciar.

 

La modernización de la refinería y la gran vía Yuma son esos megaproyectos, en los que se invertirán importantes recursos, son esos ejemplos del desastre que es Ecopetrol en la gestión de proyectos y en lo poco que le importa Barrancabermeja y la región a esta empresa.

 

Este asunto no es menor ni solo debe importarle a unos pocos, estos proyectos significan importantes inversiones y desarrollo de la infraestructura de la ciudad y esta demora en la ejecución de estos incide directamente en la economía local y regional, tanto por la incertidumbre sino por las pérdidas que se ocasionan por estas demoras.

 

En medio de esta situación da miedo el silencio cómplice del gobierno nacional, departamental y local que no parecen muy interesados en lo que sucede, pues pasa el tiempo y no hay definiciones ni certezas y estas autoridades no se manifiestan ni dan ninguna muestra de interés o preocupación frente a las demoras e incertidumbre que se ve entorno al desarrollo de estos proyectos.

 

Todo indica que a nivel nacional estos proyectos no son prioritarios y a nivel departamental y local el temor hacia Ecopetrol es grande que impide que hagan algo, así sea un comunicado de prensa reclamando celeridad.

 

Porque la verdad es que pasan las declaraciones y los comunicados de prensa de Ecopetrol acerca de los avances en estos proyectos, se fijan fechas y plazos, llegan y se cumplen y nada que pasa nada, los proyectos no arrancan y el gobernador y el alcalde como juiciosos ciudadanos siguen esperando que por magnanimidad de Ecopetrol se hagan las inversiones y se desarrollen los proyectos.

 

La verdad es que es vergonzoso que la gestión de esta empresa, mayoritariamente perteneciente a la nación, sea tan deficiente y que nadie haga nada o diga algo, y mientras tanto una población sigue a la expectativa de su trabajo. Es momento que la junta directiva de Ecopetrol y su presidente rindan cuentas porque no es solo una cuestión de demoras es cuestión de cuanto le cuesta a la empresa, y a la nación, estos retrasos. Espero que alguien haga ese control.

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