Inicio El Medio Magdalena (Editorial) Ciudad sin espacio y sin ambiente

Ciudad sin espacio y sin ambiente

medioEditorial El Medio Magdalena

En esta ciudad se ha convertido en hecho común y costumbre la privatización y el abuso del espacio público y del medio ambiente, sin que el gobierno local haya sido capaz siquiera de construir una política pública local en estas materias o de la menos de tomar acciones para la defensa y preservación del espacio público y el medio ambiente.

Es cierto que esta situación no es nueva, se ha convertido en costumbre invadir el espacio público y de abusar del ambiente, y es claro que tanto la población como el comercio y la empresa privada son también responsables de lo que sucede, en particular Ecopetrol, pero recae en la administración municipal la obligación de la gestión pública en estos temas que son de interés de toda la sociedad. Pero lamentablemente el gobierno municipal este año se ha hecho el de la vista gorda frente a esta situación y en particular frente a una serie de hechos cada vez más graves que están afectando a toda la comunidad.

En relación con el espacio público continua la privatización de parques, andenes, calles y separadores producto del comercio formal y del informal, vendedores ambulantes y estacionarios, de carros y motos, de escombros y residuos de construcción, y muchas otras formas más, y lo peor es que lo que se había avanzado de recuperación de andenes y calles en administraciones anteriores se ha ido perdiendo a gran velocidad, otra vez con la complacencia del secretario de Gobierno y el Alcalde Municipal, que son convidados de piedra frente a lo que sucede al frente de sus narices. No se entiende la desidia gubernamental en esta materia que ni se manifiesta ni actúan, y las consecuencias son visibles para todos, y es que no se puede transitar por los andenes y los parques y aceras son pequeños mercados persas donde predomina el caos, y por ningún lado se ve la mano del Estado.

Y la situación del medio ambiente es inclusive peor, y no solo es el aire, el agua y la tierra la que sufren los efectos de los desechos de la población y de la industria, la contaminación visual y auditiva sigue sin control, y todo también con la complacencia de la secretaria del Medio Ambiente, la secretaria de Salud y el Alcalde Municipal que mantienen un silencio cómplice. El caso de la ciénaga San Silvestre y los demás cuerpos de agua que se encuentran sin ningún tipo de intervención para su recuperación y protección, o el tema de las basuras y la celda transitoria son solo unos ejemplos, los mas dicientes y críticos, de la deficiente gestión de la administración municipal en temas que son críticos para la ciudad, así las cosas otros asuntos como el del ruido o la contaminación visual ni siquiera son considerados, con las consecuencias sobre la calidad de vida de la población.

Es momento de que el Concejo Municipal empiece a tomar en serio estos temas y hacer control sobre el gobierno municipal, no pueden seguir pasando de agache y ser cómplices de la desidia gubernamental. En este sentido los ciudadanos deben hacer veeduría sobre el Concejo y su gestión así como del gobierno municipal y su trabajo en estos temas tan importante y que inciden en el bienestar de toda la comunidad. no solo es necesario programas de cultura ciudadana de largo plazo, también es necesario compromiso del sector privado, formal e informal, y un control estricto y constante de parte del gobierno municipal, pues lo que se juega no es poco, es el bienestar de todos los habitantes de esta ciudad, y esto requiere responsabilidad y compromiso de la administración municipal.

Lamentablemente lo que se perfila de esta “ciudad futuro” en temas como el espacio público y el medio ambiente es muy poco, lo que tendrá como consecuencia una Barrancabermeja con cada día menos calidad de vida para sus pobladores, sin control ni reglas de juego claras para todos que permitan que lo publico permanezca siendo público y no unos pocos lo privaticen, y que el medio ambiente sea protegido no solo por el presente sino pensando en las próximas generación, que serán más drásticas al calificar la gestión de los actuales responsables de estos asuntos.

Comments

comments

Artículo anterior¿A quién engañan?
Artículo siguienteLa vergüenza de que nada pasa