Las moléculas y el hombre que las revolucionó – Por: Pedro Severiche

Las moléculas y el hombre que las revolucionóAquí estoy sentado en la mitad de la sala de la Casa de Huéspedes Ilustres de Ecopetrol, ubicada en el barrio El Rosario de Barrancabermeja. Espero el arribo de quien hasta el viernes pasado fuera el gerente de la refinería de Barrancabermeja, el ingeniero Orlando Díaz Montoya.

 

Mientras él llega, hago cuentas de cuánto tiempo estuvo al frente de ese complejo industrial, el mismo complejo que está a unos metros de esta Casa. Me doy cuenta entonces de que es de trece años el periodo de la gerencia del hombre que logró revolucionar las moléculas, según se sabe, para exprimirle todo el jugo al crudo que llega a la Ciudad de Hierro.

 

A su llegada a la cita, este hombre que nunca se enfermó mientras estuvo al frente de la refinería, me dice que se demoró un poco porque en el camino se encontró con un sencillo trabajador quien quiso agradecerle todo lo que por él hizo.

 

Me cuenta el alto ejecutivo de Ecopetrol que su respuesta a ese trabajador fue decirle que nada tenía que agradecerle, porque nada le había dado. Y la respuesta de su interlocutor me la contó así:

 

Me respondió que yo si le había dado, y mucho. Que le había dado el ejemplo y por ese ejemplo él y su familia siempre estarían agradecidos conmigo, porque les cambió la vida. Esa expresión me hizo vibrar hasta la última fibra de mi ser.

 

 

 

 

Su mayor logro

 

Vale decir que alguna vez el acontecimiento de cambio de gerente de la refinería de Barrancabermeja era más importante que el cambio de alcalde de este municipio, hoy en trance de ser Distrito Especial. Por estos tiempos, este cambio se da sin ningún protagonismo ni riguroso protocolo. Como quién dice, aquí vinimos fue a trabajar y no a celebrar.

 

Díaz Montoya no tiene exacta la fecha de su inicio como gerente, es decir, que perdió la cuenta del tiempo que estuvo en uno de los cargos más importantes de este país; su concentración era exclusiva en el trabajo para, entre otros propósitos, mejorar las competencias laborales de su personal a cargo. “Ese quizás es su mayor logro”, me dicen sus más cercanos.

 

Al indagarle sobre quién será su reemplazo, esto dice:

 

Me reemplaza el ingeniero Carlos Guillermo Mejía quien se desempeñaba como mi Gerente Técnico. Yo asumo la próxima semana como Vicepresidente de Transformación de Ecopetrol, hecho que me mantendrá en permanente contacto con todo el equipo humano del que hoy me despido.

 

 

Sin Modernización

 

Tener la oportunidad de entrevistar al saliente gerente de la refinería de Barrancabermeja y no preguntarle por el aplazado Plan de Modernización de la misma, es un hecho que los más agudos críticos del periodismo podrían calificar como de “lesa humanidad”.

 

Sobre ese sensible tema entre los ciudadanos de Barrancabermeja, el ingeniero Díaz responde a la inaplazable pregunta:

 

Para uno como líder también que le ha apostado permanentemente al desarrollo y al crecimiento de nuestra industria y de la ciudad, tiene ello un impacto grande en lo emocional y en lo racional no hacerlo.

 

 

 

Y de inmediato va mi pregunta de si logró él los propósitos que se tenían con la refinería a su cargo sin llevarla a su Modernización. Con su hablar pausado pero seguro y fluido, afirma que sería pretencioso decir que eso se logró un cien por ciento. Pero asegura que logramos encontrar alternativas absolutamente innovadoras que finalmente han ubicado a la refinería de Barrancabermeja en un nivel muy alto, no solamente en el ámbito nacional sino también internacional”.

 

 

Las moléculas

 

Con el aplazamiento de la Modernización de la Refinería se supo de lo que en Ecopetrol bautizaron como la Revolución de las moléculas, una forma de exprimirle el jugo, hasta el sumo, a los hidrocarburos en su proceso de transformación. Y esa fue mi siguiente pregunta, ¿qué es eso de la revolución de las moléculas? Con qué se come, dicen por aquí. Esto dijo:

 

Evolucionamos en la manera de ver e identificar las oportunidades a través de la aplicación de esos conceptos de la ciencia, soportados por investigaciones del Instituto Colombiano del Petróleo, y entendimos mucho más y fuimos más al fondo de los crudos.

 

Y añade:

 

Empezamos a descubrir cosas que en otro momento no conocíamos. A ver a nuestra refinería de una manera distinta y hacer uso distinto de muchas instalaciones para lograr una reconversión y alcanzar niveles de eficiencia que nunca habíamos esperado. Fue algo maravilloso.

 

Y concluye:

 

El trabajo, la creatividad y la innovación permiten ampliar el conocimiento y esa evolución da esa transformación en nuestros trabajadores.

 

Terminada la entrevista, el ingeniero Orlando Díaz me confiesa que su maestro en todos los actos de su vida es Dios, quien le enseña a diario que el sentido del ser humanos está en “servir y ayudar”.

 

Pero además me cuenta la historia del hombre que no dejó morir una planta a la que adoptó como propia y que logró -junto a él- que resucitara la misma y hoy ella haga posible la producción de polietileno en grandes volúmenes. Pero esa historia, la contaré otro día.

 

 

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