El cari$$$$ma de Elkin Bueno.
Por: Gustavo Arciniegas Ocampo.
A mí no vengan con vainas raras, pero ese cuento de que a Elkin Bueno el pueblo lo quiere por su magnetismo radiante es pura carreta, porque el carisma que le atribuyen a ese señor, no es más que la vulgar escena de una perversa empresa electoral que reparte dinero y que tiene como objetivo la compra de conciencias, acabando de paso con la democracia local, pero sobre todo pisoteando la dignidad de las personas.
Por: Andrés Miguel Sampayo Navarro.
Los campamenteros: una comunidad en vía de extinción.
Por: Alberto Rafael Cotes Acosta.
Por: Dario Echeverry Jr.
Por: Juan Manuel López C.

