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La metamorfosis de la Aplanadora.

gustavoPor:  Gustavo Arciniegas Ocampo.

Si alguna campaña electoral ha sido prepotente y arrogante en este debate electoral ha sido la de Elkin Bueno Altahona. Empezando porque se hizo llamar «La Aplanadora», término con el que mostró la fibra de sus garras, (pero no en el campo de las propuestas), sino en el de las ofensas, los insultos y el menosprecio hacia los otros candidatos. Acuñando la palabra «Aplanadora», algunos cavernarios, en forma prepotente, se dedicaron a destruir las vallas, los afiches y toda la propaganda política que han instalado los diferentes candidatos a la Alcaldía de Barrancabermeja.

Además, haciendo honor a ese remoquete, (me refiero al de Aplanadora), simpatizantes de Bueno Altahona empezaron a vociferar una serie de ataques que, francamente, resultaron ofensivos para muchos sectores de la sociedad barranqueña. No es sino echarle una mirada al Facebook para uno entender que no estamos frente a unos angelitos sino ante manada de trogloditas.

Fueron tantas las arremetidas originadas desde la Aplanadora que, incluso, el ex gerente de un hotel en la ciudad (por supuesto amigo de Bueno Altahona) se atrevió a insultar en el Facebook a la compañera sentimental de uno de los candidatos a la Alcaldía, una dama que merece respeto por el solo hecho de ser mujer.

Los días iban pasando y la Aplanadora se fue convirtiendo en el epicentro de los más sonados escándalos de la presente campaña electoral:

Que el pago de la multa de los 810 millones de pesos
Que el aval que Elkin Bueno le arrebató grotescamente a Juan Carlos Sierra
Que el operativo del CTI en el que resultaron capturados por unas horas 2 aspirantes al concejo
Que la clara división interna del partido Verde
Que la otra división interna del Polo Democrático

Que los continuos enfrentamientos de Elkin Bueno con un periodista en los estrados judiciales por una tutela», entre otros muchos escándalos, terminaron por ser la gota de agua que tanto dio sobre la piedra hasta que por fin le abrió el hueco a la campaña.

Y mientras esto sucedía al nivel interno de la Aplanadora, los medios de comunicación en el país, (encabezados por la organización VOTE BIEN), emprendian una labor de orientación y educación política, a través de los laboratorios de observación electoral, a denunciar y difundir lo que desde hace 20 años el señor Elkin Bueno ha demostrado a través de su vida pública en Barrancabermeja y es que en este punto de nuestra historia, no es viable por tercera vez como Alcalde de la ciudad.

La gente, cansada de la palmadita en el hombro y del «te tengo para grandes cosas», se ha ido direccionando hacia propuestas serias en materia de educación, vivienda y salud y … ¡ Claro ! … los resultados de los últimos sondeos electorales mostraron una Barrancabermeja mas interesada en la construcción de un futuro con progreso, avance y prosperidad, rechazando de plano la zozobra, la intranquilidad y la inestabilidad institucional de volver 20 años atrás, es decir de vovler al pasado.
 
Ya al final, Elkin Bueno, acorralado por su propia historia, aparece en escena con una estrategia clara, haciéndose la víctima. Así no responde por ninguna de las acusaciones que le imputan y de paso sataniza la crítica y convierte en infractores a los que lo critican. Es lo que ya muchos llaman «La metamorfosis de la Aplanadora».

Ahora dizque el delito es denunciar.  Al final con muchos escándalos sobre sus hombros, con cero propuestas y cero profundidad en el mensaje.

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