Sindicalismo con vocación de poder
El sindicalismo que propongo que adelante la USO es uno que sea capaz de fortalecer su poder asociativo y estructural para ganar poder institucional.
El sindicalismo que propongo que adelante la USO es uno que sea capaz de fortalecer su poder asociativo y estructural para ganar poder institucional.
Leí con interés la entrevista que la señora ministra de Minas y Energía concedió a Yamid Amat en El Tiempo, por tratarse de la columna de Yamid, de una funcionaria de muchos quilates y de unos aspectos que son superiores en el momento actual de nuestra economía y desarrollo.
A pesar de que la comunidad ha cambiado, que la gente quiere oír propuestas, proyectos, aportes parta mejorar la vida en Barrancabermeja, todavía hay que tropezar con personas que hacen del odio, que hacen de la mentira y hacen de la crítica su arma de destrucción masiva, y creen que esa es la herramienta para «hacer política y ganar votos».
Antes de comenzar de lleno con el tema que me ocupa en esta columna, los habitantes de Barrancabermeja deben saber varios asuntos relacionados con la tragedia que se presentó en las horas de la madrugada del pasado domingo 21 de octubre, donde perdieron la vida nueve (9) personas, tras los deslizamientos de tierra y aludes de barro sobre unas viviendas en un suburbio de la ciudad.
Durante más de 15 años de ejercicio periodístico he tenido la oportunidad de conocer y de entrevistar a un sin número de personas —algunas honorables y destacadas— otras no tanto.
A propósito de la cumbre de congresistas que se realizó en la ciudad en pasados días, donde un grupo de líderes sociales les presento a los parlamentarios un proyecto de Ley llamado “Ley Centenario”, como una propuesta de compensación para Barrancabermeja con motivo de los cien años de la industria petrolera, que en términos reales pasaron sin pena ni gloria en el municipio, mas allá de un simple concierto y una sencilla plazuela en el corregimiento El Centro.
Los ciudadanos están aburridos de tantos cuentos, tantos chismes y tantas historias que bombardean las redes sociales.
El espacio de las redes se ha convertido en un sitio donde los usuarios desfogan sus sentimientos negativos, mientras el ´rating´ manda en los medios convencionales.
Hace un par de semanas una pasajera anónima en un avión en el que viajaba el expresidente Juan Manuel Santos, lo insultó salvaje e impunemente. Lo agredió, lo irrespetó, porque el Estadista se preocupó en su gobierno por hacer la paz con la Farc, para beneficio de todos los colombianos.
Si el gobierno de Álvaro Uribe se ‘distinguió’ por los falsos positivos (más de 4.000 jóvenes inocentes ejecutados sin fórmula de juicio por diferentes brigadas del Ejército), el de Iván Duque parece mostrar preferencia por los falsos negativos, entendiéndose el secuestro de un niño inocente como algo negativo pero que, en el caso que nos ocupa, termina por convertirse en algo muy positivo para el precoz presidente.