Prestar atención
¿No deberíamos preocuparnos primero por nuestros problemas más cercanos y urgentes antes de involucrarnos en cosas externas y menos apremiantes?
¿No deberíamos preocuparnos primero por nuestros problemas más cercanos y urgentes antes de involucrarnos en cosas externas y menos apremiantes?
El título de esta columna no es nada original. Fue parodiado de Thomas de Quincey, quien escribió una pieza de cáustico humor inglés titulada Del asesinato considerado como una de las bellas artes, donde afirmó que, aunque un homicidio es condenable, después de ocurrido puede ser juzgado con criterios puramente estéticos.
Apareció el miércoles pasado en el periódico El Tiempo (pág. 1-8) un artículo bajo el subtítulo de ‘opinión’ firmado por Iván Duque Márquez, presidente de Colombia.
¡Ecopetrol es la empresa de todos los colombianos! Eso fue lo que aprendí de niño y lo sigo pensando con el alma.
Hubo un tiempo en que la diferencia más notoria entre liberales y conservadores consistía en que los primeros abogaban por la no injerencia de la Iglesia Católica en los asuntos del Estado, mientras los segundos eran –y siguen siendo- partidarios de meter la religión hasta en el pénsum escolar.
Acabo de escuchar al presidente Duque en su alocución sobre el Proyecto de Ley Estatutaria de la Justicia especial de paz, en la que anunció su decisión de objetar por inconveniencia seis artículos del texto aprobado por el Congreso Nacional y revisado por la Honorable Corte Constitucional.
Se ha puesto de moda que algunos políticos presenten sus candidaturas bajo el procedimiento de recolección de firmas que avalarían su intención de participar en las elecciones de octubre próximo.