
La libertad de prensa constituye uno de los pilares fundamentales de toda democracia. En Colombia, el espectro electromagnético es un bien público de propiedad de la Nación y su utilización está sometida a principios de igualdad de oportunidades, pluralismo y prevalencia del interés general.
Por esta razón, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar que su regulación no se convierta en un mecanismo para favorecer a determinados grupos políticos o empresariales.
El asunto es serio
Así las cosas, una política fascista que centralice la comunicación oficial y límite el acceso de los periodistas a ministros y funcionarios tiene que generar serias preocupaciones.
Si las entrevistas y ruedas de prensa dependen de una autorización previa y si únicamente determinados medios son considerados “amigos” o afines al Gobierno, existe el riesgo de establecer una relación desigual entre el poder político y los medios de comunicación.
La libertad de prensa no consiste únicamente en permitir que los periodistas publiquen información.
También implica garantizar el acceso a las fuentes oficiales, formular preguntas, investigar las actuaciones del Gobierno y ofrecer a la ciudadanía diferentes puntos de vista.
Por ello, que Abelardo de la Espriella restrinja las ruedas de prensa, impida las preguntas o concentre la vocería oficial debilita el ejercicio periodístico y reduce la transparencia institucional.
Ante este preocupante escenario surgen preguntas:
¿Puede el gobierno de Abelardo garantizar igualdad de oportunidades para quienes solicitan el uso del espectro?
¿Es posible asegurar una verdadera equidad entre los diferentes interesados?
¿Cómo puede el Estado evitar la concentración de los medios y garantizar la diversidad de opiniones?
De la Espriella un peligro para la libertad de prensa
Estas preguntas adquieren mayor importancia cuando De La Espriella plantea la necesidad de “poner límites” a los periodistas.
Aunque es legítimo discutir los límites éticos y jurídicos del ejercicio periodístico, cualquier regulación debe respetar la libertad de expresión, el derecho a la información y la independencia de los medios.
Por ello, Colombia necesita fortalecer sus mecanismos de protección a la libertad de prensa y garantizar una distribución plural y transparente del espectro electromagnético. También sería conveniente establecer reglas que eviten la concentración excesiva de los medios y promuevan espacios equilibrados para las diferentes corrientes políticas, incluida la oposición.
Sin censura
La democracia necesita gobiernos que puedan ser cuestionados y una prensa que pueda preguntar sin temor. Cuando es Abelardo el que decide quién puede preguntar, qué medio puede acceder a una fuente y qué información debe difundirse, la libertad de prensa deja de ser una garantía plena y puede convertirse en una concesión del poder.
Por eso, proteger el pluralismo y la independencia periodística no es un privilegio de los medios: es una garantía para toda la sociedad.





