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Reguetón: reflejo de una cultura en decadencia

Reguetón: reflejo de una cultura en decadencia
Reguetón

Por: Andrés Felipe Marín Montoya

 

Desde tiempos inmemorables la música ha acompañado al hombre, evocando sentimientos, pasiones y estados místicos. Los filósofos griegos conocían esta realidad y le daban mucha importancia a este arte, por ello Aristóteles afirmó que «la música imita directamente las pasiones o estados del alma».  Más tarde, uno de los grandes literatos del siglo XX, Herman Hesse, plantea en su novela ‘El juego de los abalorios’ que la música es «el reflejo del estado espiritual de la sociedad».

 

Si se parte de las dos premisas anteriores se puede concluir que la sociedad actual está en decadencia ya que la música lo refleja en dos géneros que son su radiografía: el reguetón y el trap.

 

A continuación, veremos las razones por las que ambos géneros musicales reflejan la decadencia cultural de finales del siglo XX y principios del XXI.

 

El reguetón surge en Puerto Rico como una manifestación artística de las clases populares, los exponentes de este género mezclaron el reggae en español con el rap dando surgimiento al reguetón.  En sus inicios esta música contaba las vivencias de los jóvenes en los barrios marginales y exaltaba la alegría de estas personas con letras divertidas y cargadas de picardía.

 

Pero con el tiempo, este género musical se ha transformado en la manifestación de la decadencia cultural y de los valores negativos que aqueja a la sociedad actual. Sus letras sufrieron una transformación y empezaron a ‘enfocarse en el sexo, las drogas alucinógenas y la adquisición de riquezas por el camino del hampa’.

 

Aunque la temática principal es el ‘sexo’ y la ‘transformación de la mujer en un objeto sexual’.  En las canciones del reguetón la mujer solo sirve para complacer los deseos concupiscentes del hombre y a estar dentro de los estándares de belleza para poder ser conquistada por un cangri.

 

En el reguetón el amor pasa a un segundo plano, lo más importante es ‘la corporeidad que se puede palpar, disfrutar y sentir a través de los sentidos’.   Por consiguiente, se resaltan los atributos físicos de las mujeres que entran en el prototipo de belleza de la sociedad contemporánea. La inteligencia, la belleza interior y los valores que integran a la mujer, es algo que se desecha porque ‘el cuerpo es lo más importante’.

 

En este género musical se refleja el machismo de nuestra sociedad porque resalta la imagen del macho alfa que es admirado por tener muchas mujeres. Lo más triste es la validación de estas ideas por parte del género femenino al apoyar a los artistas del reguetón y al prestarse para bailar en las discotecas con los hombres que están sedientos por ‘perrear’ con la chica más buena.  Pero las jóvenes se excusan al decir que no prestan atención a las letras de las canciones sino que solamente  lo usan como diversión y que ellas son las que utilizan a los hombres. Con este pensamiento contribuyen a afianzar la cultura machista al configurar imaginarios que están inmersos en las letras de las canciones del reguetón:  «la mujer es un trofeo que se puede adquirir y botar cuando al hombre le dé la gana».

 

Otro género que denigra a la mujer y exalta los valores negativos es el trap, esta música es una fusión entre electrónica y rap. Sus letras son agresivas y usan un lenguaje que raya con la obscenidad. Los artistas que han acogido este género en Latinoamérica son los reguetoneros, con sus canciones han alarmado a la sociedad y en su gran mayoría han sido vedadas por la radio.

 

La hipocresía social es muy fuerte, se habla de respetar a la mujer y de resaltar sus cualidades pero a través de la industria del entretenimiento hacemos todo lo contrario al instalar en sus inconscientes que su destino es «esforzarse en mantener un cuerpo esbelto para poder ocupar un espacio en la sociedad, para poder ser admiradas y deseadas  por los hombres».

 

El reguetón y el trap, reflejan la decadencia cultural gracias a los medios masivos que infunden valores culturales ‘basura’.

 

Pobres niños que están creciendo y jóvenes que han crecido escuchando canciones que invitan al hombre a darle latigazos a la mujer, a irse a la cama con la primera que lo acepte porque eso en ‘cuatro no se ve’, a irse a la cama con una chica en la primera noche y al día siguiente preguntarse ‘cómo se llama’, a tener ‘cuatro babies a la vez’, etc.

 

Así exista una educación donde se propenda por la igualdad, el respeto y el empoderamiento de los derechos de la mujer, las letras del reguetón y el trap sumergen la sociedad en la decadencia  y la desesperanza.

 

La música juega un papel muy importante en la vida de las personas y sus letras ‘pueden influir en la forma como nos relacionamos con el mundo’, más aún cuando los jóvenes son los principales consumidores de estos dos géneros musicales.

 

Debemos tener en cuenta que la juventud es una etapa de búsqueda de la identidad por lo que los jóvenes tienden a identificarse con sus ídolos, y aplicar en sus comportamientos lo que observan en los videoclips.  En consecuencia, los jóvenes tienen una alta probabilidad en convertirse en una presa fácil para seguir los antivalores propuestos por este movimiento musical.

 

En conclusión, cuando salen al mercado canciones de reguetón y trap que atentan contra la dignidad de la mujer, que exaltan el consumo de drogas, el uso de armas, asesinatos y todo lo que se genera en el bajo mundo, nos escandalizamos. Y de inmediato los periodistas, moralistas y críticos escriben para sancionar a estas canciones, porque ‘a nadie le gusta mirarse en el espejo, y esta música es el reflejo de la sociedad actual’.

 

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