Sueño post pandemia – Por: Marco Orozco

A pesar de que algunas revistas han calificado el 2020 como el peor año de la historia, aquellos que hemos atravesado crisis y entendemos su efecto depurativo sabemos que esto no es así.

A pesar de que algunas revistas han calificado el 2020 como el peor año de la historia, aquellos que hemos atravesado crisis y entendemos su efecto depurativo sabemos que esto no es así.

Los gobiernos son responsables del presente de sus gobernados y culpables del daño resultante de sus omisiones.

Esta columna se inspira en algo que dijo Juan Fernando Cristo hace unos días: “Frente a los asesinatos de líderes sociales y excombatientes es tal el problema, que deberíamos ser capaces de unirnos al menos en el propósito de parar este horror entre todos”.

Si la experiencia de un usuario de una aerolínea o de cualquier consumidor es de vital importancia para la fidelización y el éxito en las ventas, qué no decir de lo que significa una experiencia gratificante de un enfermo atendido por un prestador de servicios de salud, pues no se trata solo de un resultado económico, imposible de desligar de la sostenibilidad financiera del prestador, sino de una atención que va más allá de los mejores resultados clínicos y que tiene que respetar la dignidad del enfermo y comprometer una satisfacción objetiva.

Se parecen en muchas cosas, pero unas más sorprendentes que otras. Sobre todo ahora alrededor de los líderes que las representan.

Lo mismo que en un circo, cuando salen los payasos a hacer las ruidosas morisquetas que divierten a los niños e irritan a los papás, con las más recientes actuaciones del sub presidente Iván Duque uno no sabe si reír o llorar.

Después de cerca de un año de gobierno es posible hacer una reflexión sobre la administración distrital, y tal vez el lema de campaña del alcalde Alfonso Eljach da pie para realizar un examen de lo ocurrido en el inicio de este gobierno.

Comencemos por citar lo que le escuché a un amigo cuyo nombre me abstengo de pronunciar, pero es un caricaturista famoso: “Petro va a volver a perder, por pendejo”.

Damos por cierto la existencia de los Hoyos Negros, pues, al fin y al cabo, los astrónomos no solo han confirmado la teoría de la relatividad de Einstein, que los reseña con elegancia, sino que los han podido “ver”.