
En una jugarreta politiquera que parece sacada del manual de quienes nunca asumen responsabilidades, ahora pretenden que el desorden y la falta de planeación del gobierno de Alfonso Eljach terminen siendo cobrados políticamente a la actual administración de Barrancabermeja.
El más reciente episodio tiene como protagonista al senador Gustavo Moreno, quien anuncia una reunión en el Departamento Nacional de Planeación (DNP) para revisar la situación del Malecón del río Magdalena, destrabar las dificultades del proyecto y construir una ruta que permita terminar una de las obras más esperadas por los barranqueños.
Que se busquen soluciones para el Malecón es una obligación y una buena noticia.
Lo que resulta cuestionable es que esta gestión aparezca ahora, en plena campaña política por el departamento, cuando durante la administración que inició el proyecto no se habrían garantizado las condiciones técnicas, financieras y de planeación necesaria para llevarlo a buen término.
¿Se trata de una verdadera defensa de Barrancabermeja o de una maniobra para intentar rescatar el deteriorado capital político del ex alcalde Alfonso Eljach?
Esa es la pregunta que muchos ciudadanos se hacen.
El senador asegura que hay que dejar de lado las ideologías y los intereses políticos.
Sin embargo, sus críticos consideran que esa misma exigencia debió aplicarse cuando se impulsó una obra que, según los antecedentes conocidos, comenzó a ejecutarse con serias dificultades y terminó convirtiéndose en uno de los grandes problemas de la ciudad.
La administración de Jonathan Vásquez recibió el proyecto en enero de 2024 con apenas un 5 % de avance físico y 0 % de avance financiero. La ejecución, además, solo pudo comenzar hacia finales de noviembre de 2023, después de protestas y múltiples dificultades.
El Malecón no puede ser utilizado como escudo para proteger a ningún jefe político.
Ahora, mientras el DNP anuncia una visita técnica de seguimiento y control durante un periodo probatorio de 30 días, y se exige actualizar el proyecto en Gesproy y entregar los ajustes requeridos, surge una inquietud legítima:
¿Por qué se pretende que el gobierno actual responda políticamente por decisiones y errores que vienen de atrás?
Barrancabermeja necesita soluciones, no discursos de campaña.
Necesita que se esclarezca qué falló, quién tomó las decisiones, cuánto se ha gastado y qué falta para terminar.
El río Magdalena no entiende de colores políticos. Los barranqueños tampoco deberían aceptar que una obra esperada por años se convierta en el escenario de una operación para salvar votos.
Si el senador Gustavo Moreno quiere ayudar, que ayude.
Pero que también contribuya a que se establezcan las responsabilidades de quienes dejaron este proyecto en semejante situación.
Porque una cosa es unir esfuerzos para terminar el Malecón y otra muy distinta es intentar que la ciudad olvide quiénes tomaron las decisiones que la llevaron hasta aquí.
¡El Malecón tiene que terminarse!
Pero también tiene que quedar claro quién responde por su historia, sus retrasos y sus dificultades.





