Inicio Ed. Medio Mag La hora de las definiciones: el centro frente al desafío del cambio

La hora de las definiciones: el centro frente al desafío del cambio

Lo que el momento exige es una profunda pedagogía política. Es necesario explicar con claridad los proyectos de país que están en disputa, quiénes representan cambios estructurales y quiénes defienden la continuidad del modelo neoliberal.

Este comentario bien podría ser catalogado como políticamente incorrecto en los momentos decisivos que atraviesa el país, especialmente cuando la candidatura de Iván Cepeda necesita sumar apoyos para imponerse en una eventual segunda vuelta presidencial.

Sin embargo, resulta imposible ignorar el papel que algunos sectores autodenominados de centro (tibios) están desempeñando en esta coyuntura.

Claudia y Fajardo

Después del fracaso electoral de Claudia López y Sergio Fajardo, quienes quedaron por fuera de la contienda representando lo que llaman “el centro”, cabría esperar una actitud más prudente.

No obstante, pareciera que hoy están más activos políticamente que nunca, construyendo desde ya una nueva plataforma electoral con la mirada puesta en las próximas elecciones presidenciales.

En lugar de asumir el mensaje enviado por los votantes, intentan reposicionarse como árbitros del debate nacional.

La prensa tibia

A esta postura se suman algunos periodistas “tibios” de centro pero que han sido opositores sistemáticos de las reformas sociales impulsadas por el progresismo, aunque se presentan como voces moderadas e independientes.

Desde esos sectores se afirma que “algún día se analizará el daño que el petrismo más radical le hizo al proyecto político del Pacto Histórico” y que ahora el progresismo debe salir desesperadamente a buscar los votos de los llamados tibios o centristas.

La situación podría interpretarse de manera inversa.

Son precisamente esos sectores de centro los que deberían comprender la magnitud del momento político y acercarse a Iván Cepeda para impedir que el país quede en manos de un proyecto que consideran riesgoso para la democracia y las conquistas sociales.

En lugar de ello, parecen más interesados en preservar una posición de protagonismo político que en asumir una responsabilidad histórica.

¿Que piden los tibios?

Las condiciones que algunos sectores plantean para apoyar al progresismo suelen presentarse como propuestas razonables, pero muchas esconden una defensa del modelo económico y político tradicional.

Por ejemplo, hablar de NO a una Asamblea Constituyente sin comprometerse con reformas estructurales puede interpretarse como una forma de bloquear los cambios que amplios sectores sociales reclaman.

¿Diversidad con fracking?

Del mismo modo, defender la diversidad mientras se promueve el fracking bajo criterios de supuesta responsabilidad ambiental resulta contradictorio.

También es cuestionable invocar la meritocracia sin garantizar igualdad real de oportunidades, o promover modelos mixtos de educación superior que podrían debilitar el fortalecimiento de la educación pública.

Las propuestas de reducción del gasto público suelen traducirse, en la práctica, en menores recursos para programas sociales destinados a los sectores más vulnerables.

El papel de las EPS

En materia de salud, avanzar sin transformar de fondo el sistema de intermediación financiera de las EPS es visto por muchos como una renuncia a resolver problemas estructurales.

Asimismo, hablar de una “paz real” mientras se cuestionan o minimizan los esfuerzos de construcción de paz puede convertirse en una estrategia para debilitar procesos que buscan superar décadas de violencia.

La prensa y la corrupción

Por otra parte, exigir respeto por la prensa sin reconocer el papel que algunos medios tradicionales han desempeñado en la defensa de intereses económicos y políticos específicos también genera cuestionamientos.

La lucha contra la corrupción debe ser una tarea colectiva, no una bandera utilizada selectivamente para deslegitimar a determinados sectores políticos.

Iván Cepeda es considerado por muchos ciudadanos como un dirigente con una trayectoria marcada por la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de la verdad y la lucha contra la impunidad. Por ello, algunos consideran injusto que se le impongan condiciones relacionadas con la lucha anticorrupción como si se tratara de una deuda pendiente de su trayectoria pública.

Lo que el momento exige es una profunda pedagogía política.

Es necesario explicar con claridad los proyectos de país que están en disputa, quiénes representan cambios estructurales y quiénes defienden la continuidad del modelo neoliberal.

Solo así será posible convocar a millones de ciudadanos que permanecen alejados de la participación política y persuadir a quienes aún no encuentran razones suficientes para involucrarse en el debate democrático.


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