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Cinismo y respeto – Por: Darío Echeverry Jr

La cuestión en últimas no es cambiar o modificar el estado de derecho, es más bien respetarlo y cumplirlo, con palabras y hechos.

Cinismo y respeto – Por: Darío Echeverry Jr
Darío Echeverry Jr – politólogo

El tono, acento y contenido de las expresiones de los altos funcionarios públicos tienen un marcado desprecio por los valores fundamentales en los que se funda el Estado colombiano, claramente expresados en la constitución política, y un notorio descaro que no solo ofende sino también provoca.

Cada vez es más palpable que los intereses y objetivos del gobierno nacional riñen con las bases del contrato social que fundan a lo que se puede considerar como la república de Colombia.

Sin ningún pudor o vergüenza se desprecian los valores básicos de la nación, se olvidan que el respeto a los derechos humanos o la búsqueda de la felicidad son pilares de nuestro ordenamiento político y jurídico.

Cuando se escucha de máquinas de guerra, de blancos legítimos, de no presentarse, de omisiones y negligencia, de excusas, pretextos y evasivas, de jugadillas, y más afrentas y ultrajes, se logra ver como se desprecia todo lo constituye la república, todo por defender y promover intereses particulares y temporales.

Pero lo peor es que sucede todo esto y no pasa nada, se menosprecian e insultan los valores y principios de la nación y no hay ninguna reacción de rechazo colectivo que defienda lo que constituye lo fundamental de lo que es Colombia.

Y los responsables de esos hechos saben que no pasara nada, ni les pasara nada, pues son ellos mismos los que deberían encargarse de defender los fundamentos mismos del Estado, de dar el ejemplopúblico de compromiso con la república y la constitución, y si ellos no hacen nada por refrenarse, por ponderar sus acciones o al menos de guardar las apariencias, nadie más lo hará.

Esto tiene consecuencias nefastas para el país.

La población se da cuenta que sus dirigentes actúan con desprecio hacia lo que debe ser sagrado en un estado de derecho, los valores del Estado, y así se cimienta el abstencionismo electoral, la apatía hacia lo público y la indiferencia hacia el Estado, sus instituciones y sus actuaciones.

Por eso en los últimos años cada vez más se recurre de forma regular a las acciones de hecho, a la protesta social, como forma para canalizar la insatisfacción social que no encuentra en las instituciones interlocutores serios y válidos.

No es posible resolver problemas con entidades dirigidas con cinismo y descaro.

Creer que la ciudadanía pueda considerar que sus representantes o sus funcionarios son legítimos cuando se expresan y actúan menospreciando y maltratando los fundamentos mismos del ordenamiento político, es desconocer una de las causas del malestar social desbordado en las protestas sociales recurrentes de los últimos años.

La cuestión en últimas no es cambiar o modificar el estado de derecho, es más bien respetarlo y cumplirlo, con palabras y hechos.


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FuenteDario Echeverry Jr
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