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Las maestras y maestros debemos enseñar quién es Álvaro Uribe y lo dañino que es para nuestra democracia – Por: Edwin Palma E

Uribe siempre estigmatizó a los sindicatos como “terroristas” y “acabaempresas” dándole el tratamiento de “enemigos internos”.

Las maestras y maestros debemos enseñar quién es Álvaro Uribe y lo dañino que es para nuestra democracia – Por: Edwin Palma E
Sandra Ximena Caicedo, en un colegio de Cali, propuso un taller a sus estudiantes sobre los mal llamados falsos positivos y la responsabilidad de Álvaro Uribe

El acoso a la maestra Sandra Ximena Caicedo es uno entre los hechos lesivos del uribismo a los trabajadores y la democracia en 26 años de poder

No podemos callar ante el acoso sistemático sufrido por la compañera maestra, Sandra Ximena Caicedo, quien, en una institución educativa de Cali, le propuso un taller a sus estudiantes sobre los mal llamados falsos positivos y la responsabilidad que Álvaro Uribe tuvo en esos crímenes de lesa humanidad, cometidos por el ejército colombiano durante su larga y nefasta presidencia.

Cualquiera que lea las preguntas formuladas en el taller de la profesora Caicedo verá en él un ejercicio académico necesario que despertó de nuevo la ira del uribismo contra nuestros maestros y maestras que sufren a diario la persecución antisindical sistemática que el uribismo (y otros sectores que se dicen democráticos) ha emprendido contra la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode).

En los últimos años he sido honrado con la posibilidad de ejercer la docencia universitaria.

Para algunos posgrados enseño derecho sindical o de las relaciones colectivas del trabajo y en esos cursos es imposible dejar de mencionar que la principal responsabilidad de que el sindicalismo en Colombia no crezca y que los trabajadores padezcan condiciones laborales tan precarias, es del uribismo y, por supuesto, su caudillo, Álvaro Uribe.

Mientras que en los dos periodos en los que Uribe fue presidente, creció la violencia antisindical en el país. Los empresarios se sintieron todopoderosos y aumentó la hostilidad contra los trabajadores en los centros de trabajo, se eliminó el Ministerio de Trabajo. Se fortalecieron las cooperativas de trabajo asociado y los contratos sindicales para fomentar la precariedad y la explotación laboral en el sector de la salud, figura fraudulenta que agobia la vida de miles de trabajadores sanitarios y se realizó una reforma laboral que redujo los ingresos de los trabajadores y abarató el despido.

Bajo el gobierno de Uribe también se hicieron dos reformas pensionales, una legal y una constitucional que limitó el derecho a la negociación colectiva en esta materia, aumentó la edad de jubilación y disminuyó el valor de las pensiones.

El uribismo es el que más ha lesionado los intereses de los trabajadores, sus derechos individuales y colectivos.

Uribe es un político antitrabajador.

Es imposible no hablar del gobierno de Uribe en una clase de derecho colectivo del trabajo, porque se privatizaron y liquidaron decenas de empresas nacionales y con ellas eliminaron decenas de sindicatos.

No es posible enseñar derecho laboral sin que se pueda explicar cómo el uribismo intentó destruir a la USO y a Ecopetrol, sin éxito en 2004. No olvidamos que Uribe y su gobierno despidieron a cerca de 250 trabajadores de Ecopetrol por participar de una huelga, despidos que fueron reversados casi una década después, gracias a la lucha del sindicato y a la ilegalidad manifiesta del gobierno de la Seguridad Democrática.

Es imprescindible mencionar que Uribe escindió Ecopetrol y lideró la aprobación de la ley 1118 de 2006 que permitió el ingreso de capital privado a la principal empresa de los colombianos que debemos seguir defendiendo ahora que el gobierno Duque busca vender otro 8,5% de acciones.

Es imposible explicar la masificación de la tercerización laboral y el abuso de las empresas de servicios temporales (EST) sin recordar que son producto de la ley 50 de 1990 promovida por Uribe siendo senador.

No se puede hablar del sistema de seguridad social en salud y pensiones sin mencionar la ley 100 de 1993 de la que el innombrable también fue ponente y cuyo modelo privado aun defiende con energía manteniendo la salud y las pensiones de los trabajadores como negocio y mercancía y no como derechos fundamentales y humanos.

No podemos callarnos tampoco que ex funcionarios de Uribe fueron condenados a pagar cárcel por chuzar y acosar, a través del DAS, a periodistas, magistrados, líderes de oposición, incluyendo centenares de sindicalistas.

Uribe siempre estigmatizó a los sindicatos como “terroristas” y “acabaempresas” dándole el tratamiento de “enemigos internos”.

Uribe y su partido le han hecho un enorme daño a nuestra democracia y a los trabajadores, dentro de los cuales están nuestros maestros y maestras.

El uribismo legitima y justifica la eliminación del que piensa y actúa distinto y con juegos de palabras tratan de ocultar las masacres, los asesinatos de líderes sociales y su utopía es regresarnos al pasado.

Conciben además el trabajo como una mercancía, alientan la desprotección del derecho humano a trabajar en condiciones dignas y justas.

Me pasa lo mismo que a muchos docentes cuando enseñan sus distintas disciplinas, es imposible no nombrar a quien quiso cambiar nuestro Estado Social de Derecho por un Estado de Opinión e hizo todo lo posible, incluso delinquir, para hacerse reelegir en 2006 y buscar un tercer período en 2010, cosa que no logró.

Hace ya cinco años había recordado en esta misma tribuna lo que el uribismo nos ha hecho a los trabajadores después de 26 años en el poder. Hoy nos siguen jodiendo. Por eso, o los trabajadores nos metemos a cambiar la política, o estos politiqueros nos terminarán acabando a nosotros.


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VíaEdwin Palma
FuenteEdwin Palma
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