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La valla – Por: Edwin Palma Egea

La valla – Por: Edwin Palma Egea

Esta valla se diseñó e instaló en honor a la lucha que silenciosamente libran las madres de los falsos positivos en las presidencias de Uribe, con dineros de trabajadores petroleros sindicalizados


Debo confesar que la idea de instalar una valla sobre el ex senador y ex presidente no fue de la dirección nacional del sindicato, fue entera iniciativa de los compañeros de la Unión Sindical Obrera de Barrancabermeja y empiezo por decir esto para reconocerles y agradecerles su idea.


Cuando me consultaron, estuve de acuerdo sin dudarlo. La USO es un sindicato donde impera el pluralismo, pero si algo nos une es el antiuribismo, es más, nuestra pasada asamblea de delegados y delegadas aprobó por unanimidad una resolución en la que nos declaramos en oposición al gobierno Duque.


Pero nunca se nos ocurrió que una valla podría generar tal batalla mediática y sobre esta experiencia de los últimos cuatro días quiero hacer algunas reflexiones.


El uribismo le tiene alergia a la democracia.


Ellos sueñan un país en el que nadie disienta y proponen un estado que a la fuerza de la ley o de las armas acalle cualquier oposición. En su Estado soñado nadie puede reprocharles, nadie les puede recordar su pasado o lo dañinos que han sido (y son) para los trabajadores, la ciudadanía y el Estado Social de Derecho que consensuamos en la Constitución de 1991.


Y si tienen problemas con el sistema democrático, son más graves sus alergias con los derechos humanos y con la libertad de expresión, que es una de las piedras angulares sobre las cuales se sostiene toda democracia. Cualquier expresión, por pacífica que sea, la responden con violencia, insulto y apelando siempre a los mismos epítetos: “guerrilleros, Farc, ELN, Venezuela, socialismo, etc.”. Están todos libreteados y muy obedientes, no se salen de ahí, ese es el consejo de sus asesores de mercadeo político, creen que les funciona, y así nos siguen engañando.


Pero me sorprendió que el furibismo se haya escandalizado tanto.


Seguro porque se resisten a ver a su líder preso. Ya no es ni senador, no olvidemos que renunció para huir de la Corte Suprema de Justicia, es decir, a la justicia. Les asombra que aparezca en la valla un helicóptero que seguro les recuerda el que sobrevolaba el corregimiento del Aro, municipio de Ituango, mientras sus pobladores eran masacrados con salvajismo y en el que murió su examigo Pedro Juan Moreno. O con las doce siluetas de hombres armados, un símil del grupo de limpieza social los “Doce Apóstoles” que operó en Yarumal Antioquia, escándalo judicial donde está vinculado, Santiago el hermano del preso.


Pero esta valla se diseñó e instaló en honor a la lucha que silenciosamente y en desventaja libran todos los días las madres de los falsos positivos, la mayoría de esos crímenes fueron cometidos en las presidencias del innombrable. También les duele que se le recuerde a la opinión pública que Uribe no es un perseguido político, que está preso por soborno y manipulación de testigos. Así todavía no haya condena y esté protegido por la presunción de inocencia.


Hace poco se habían instalado unas vallas apoyando al ex presidente y en contra de la justicia. No fueron tan polémicas, pasaron desapercibidas y no se generó tanto ruido mediático. Quizá entonces el problema del furibismo ahora es la envidia. Nadie los criticó, ni se las quiso bajar, ni los amenazaron por eso, como nos está pasando a nosotros ahora. Insisto, ellos son los que tienen problemas con la democracia, con el conflicto, con la disidencia. Nos quieren convencer de que el mejor mundo es aquel en donde nadie les lleve la contraria. ¡Qué distopía!


Estamos esperando las demandas, denuncias y demás.


Estamos tranquilos, nos defenderemos. La constitución protege nuestra libertad de expresión. Nuestro derecho a protestar pacíficamente. El derecho a disentir, que por fortuna y de manera brillante acaba de ser protegido por la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia.


El representante a la Cámara por Santander y miembro del Centro Democrático, Edwin Ballesteros señaló que todas estas vallas anti-Uribe estaban financiadas por dineros de grupos “criminales y narcoterroristas”, sin una sola prueba, cómo a él mismo le toco decir en Semana.com, como suelen hacerlo  escondiéndose detrás del fuero que les protege. Pero no, esta valla ha sido financiada con dinero de los trabajadores petroleros sindicalizados, que se sienten representados en ella, que recordamos muy bien el daño que nos ha hecho el ex presidente y lo que nos hizo su “seguridad democrática”.


Muchas vallas más de estas deberían hacerse en todo el país.


El diseño, que es tomado de un colectivo llamado “Puro Veneno”, es público. Quizá logren bajar esta valla y silenciarla, pero les quedará difícil callarnos a todos en el territorio nacional. Necesitamos hacer de estas vallas un ejercicio de memoria, de pedagogía y sobre todo de acción política.


Si esta valla les ha dolido tanto y, que, por pura coincidencia usa los colores de la bandera de Barrancabermeja y está a pocos metros del batallón, como ya dije, es porque sienten pavor por la democracia. Hagamos más.


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