Un nuevo desafío nacional

Un nuevo desafío nacionalEditorial El Medio Magdalena.

 

Después de un proceso electoral difícil, lleno de imprecisiones, ataques e insultos, el país se encuentra con heridas abiertas, decepciones y un ambiente de incertidumbre y preocupación de lo que puede pasar con el nuevo gobierno.

 

Son muchos temas sensibles que pueden ser afectados por la acción y la omisión del nuevo presidente, lo que hace que las pasiones despertadas en las elecciones sigan vigentes y se manifiesten en la sociedad.

 

Además, es claro que tanto el presidente electo como el perdedor de la segunda vuelta, tienen amplio apoyo popular y sus posiciones diferentes van a chocar, como ya ha sucedido en estos días, lo que hace que el clima político mantenga la efervescencia y se vea difícil la posibilidad de construir consensos que faciliten la gestión del gobierno entrante, manteniendo la polarización política que vive el país desde hace años.

 

En este estado de cosas se hace indispensable reflexionar sobre que le sirve al país, pues la polarización y afectar la gobernabilidad no aportan en nada al desarrollo nacional, al tiempo que temas sensibles como el de la paz deben ser cuidadosamente monitoreados para no desandar el camino.

 

Este contexto permite distinguir algunos espacios donde se debe construir gobernabilidad, salvaguardar la democracia y fortalecer el Estado.

 

Es así como se puede señalar que el congreso juega un papel fundamental en esta situación, en especial para que el sistema de contrapesos entre poderes funcione y se pueda evitar excesos por parte del ejecutivo.

 

Además, el parlamento debe ser el espacio de deliberación democrática, que más allá de la denominada mermelada pueda ser la institución que resuelva las discusiones sobre temas fundamentales como la reforma a la justica o el cumplimiento de los acuerdos con las Farc, asuntos sensibles y que revelaran la calidad de congreso que el país tiene.

 

En este sentido, los partidos políticos asumen un rol fundamental, la fragmentación de la representación política y la ausencia de mayorías en las cámaras, llevara a la formación de alianzas para la gobernabilidad, pero estas deberán superar la mermelada y comprometerse a discutir los asuntos de interés nacional de acuerdo con el bienestar colectivo, por encima de agendas particulares o partidistas.

 

Otro espacio clave será la academia y las organizaciones sociales, que deberán asumir un papel deliberativo y de seguimiento a los avances en algunos temas importantes, señalando los riesgos y peligros a la estabilidad institucional y democrática del país.

 

En este sentido, es fundamental su labor crítica pero también la persistencia en buscar espacios de concertación con el gobierno, que permita tanto dar alertas como buscar soluciones a las situaciones críticas que afronte el país. La fortaleza de la sociedad civil en temas como la justicia, las víctimas o la paz es fundamental para defender los avances logrados y evitar que se generen problemas, lo que implica que la opinión pública pueda tener acceso a todos los puntos de vista que se proveen desde la academia y las organizaciones sociales.

 

Finalmente están los medios de comunicación, los tradicionales y los nuevos proporcionados por la tecnología como las redes sociales.

 

Los primeros no salieron bien librados del debate electoral y fueron blanco de críticas de todos los sectores sociales y políticos del país, y se les cuestiono tanto su objetividad como su independencia, lo que siembra incertidumbre ante lo que se puede apreciar en radio, prensa y televisión.

 

Las redes sociales vivieron otro debate, donde en medio de la multiplicidad de fuentes y datos se experimentó un enfrentamiento donde abundo las infamias, las exageraciones y las mentiras, dejando la información veraz aislada y al ciudadano confundido, agobiado y cansado del proceso electoral.

 

Pero en este nuevo momento es indispensable que los medios tradicionales replanteen su rol ante la comunidad, y se conviertan en espacio de información equilibrada que aporte al debate nacional de los temas de interés público y no en trincheras para la defensa de posiciones, donde el equilibrio informativo brille por su ausencia.

 

En cuento a las redes sociales, su misma naturaleza establece su desorden y confusión de información, donde seguirá siendo el lugar de los chismes, los embustes y las calumnias, pero al mismo tiempo seguirá siendo el espacio donde organizaciones sociales y la academia pueden publicar sus opiniones e investigaciones para el acceso de toda la población, lo que es fundamental para garantizar el acceso a la información de la gente y al mismo tiempo asegurar la pluralidad de opiniones en la sociedad.

 

Si estos espacios funcionan adecuadamente, la democracia colombiana podrá resolver la polarización actual y enfrentar mejor los problemas. Si no es posible lograr esto, el país seguirá enfrascado en discusiones estériles, no se abordarán ni se buscarán soluciones a las dificultades del país y se continuara la difícil situación nacional.

 

Habrá que esperar si estas instituciones y estos espacios están a la altura de las necesidades y la situación del país, para poder defender la institucionalidad y avanzar en el desarrollo nacional.

 

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