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¿Cómo fue, hace 40 años, la Huelga del 77?

¿Cómo fue, hace 40 años, la Huelga del 77?

Jorge Santos

Por: Jorge Santos Núñez

 

El 25 de agosto de 1977 se inició la patriótica huelga en defensa de Ecopetrol.

 

Alfonso López Michelsen se posesiona el 7 agosto de 1974 como presidente de Colombia y procede a pisar el acelerador en el cambio de la Política Petrolera que se había iniciado en gobierno del expresidente, Carlos Lleras Restrepo, pasando por el gobierno de Misael Pastrana Borrero conocida como la ‘Política de Asociación’, pero las multinacionales extranjeras  se quedaban con la mayor parte de ‘la torta’, lo que muchos académicos incluido el sindicato de la USO, la bautizaron “el Jinete y el Caballo” o sea, se convirtió en un gran debate nacional lo que impedía su pronta aplicación y lo mismo sucedía al interior de la alta administración de Ecopetrol, incluida su Junta Directiva.

 

Todo sucedía a pesar de la presión de las compañías extranjeras, fundamentalmente, la Texas Petroleum Company En el Congreso de la República se llevaron a cabo grandes debates transmitidos por las cadenas nacionales de radio,  pues la televisión en esos tiempos no prestaba el servicio para estos eventos.

 

Misael Pastrana había enviado académicos para convertirlos en cuadros al servicio de esta nefasta política que estaba preparándose en los Estados Unidos  y  López Michelsen  la  reforzó becando más jóvenes y estos recibían todo tipo de ayuda por parte de la escuela de formación conocida como los Chicago Boys (en español: Chicos de Chicago) y también para la política neoliberal.      Pero lo otro era hacer cambios de fondo en Ecopetrol y su Junta Directiva.

 

Alfonso López Michelsen nombró  primero como ministro de Minas y Petróleos a Juan José Turbay quien de entrada dijo “Ecopetrol es un monstruo de cinco cabezas” declaración que fue rechazada la USO que fijó posición contra este adefesio mediante comunicado nacional.

 

En Ecopetrol fue relevado de la presidencia el doctor Mario Galán Gómez y reemplazado por Juan Francisco Villarreal Buenahora connotado funcionario de la  Texas Petroleum Company quien nombró como Vicepresidente de Producción a Camilo Merendoni compañero de trabajo, confianza y andanzas.

 

El ‘vendaval’ en Ecopetrol continuó, salieron Numael Nieto, Ernesto Zapata y otros ejecutivos petroleros que hicieron carrera desde los campos hasta llegar a los altos cargos, a punta de méritos.

 

Tampoco escaparon los miembros de la Junta Directiva, a todos los relevaron y llegaron nuevos miembros comprometidos con la nueva política petrolera de Juan Francisco Villarreal quien fue increpado por estos cambios bruscos.   Sin embargo su respuesta fue tajante: “cada torero con su cuadrilla de banderilleros”.   Villareal estaba tranquilo,  contaba con el respaldo del gobierno.

 

Pero los cambios no pararían ahí, el propósito era extenderlos a los diversos Distritos que Ecopetrol tenía en todo el país, para que personal foráneo —nacional y extranjero— ocuparán los cargos de gerente, subgerente, superintendentes, pero el personal directivo reaccionó, crearon una organización y manifestaron su inconformidad con las decisiones de la empresa, la USO hizo público su apoyo y el vendaval se aplacó.

 

Recordar estas historias es necesario porque hacen parte de la vida de Ecopetrol y su más fiel ‘ángel de la guarda’ la Unión Sindical Obrera USO que la deben conocer los nuevos trabajadores llámense ‘directivos’, ‘de base’, ‘temporales’ en esta fecha tan especial: 25 de agosto.

 

La batalla de la USO continuaba en la defensa del interés nacional, de los trabajadores el pueblo.

 

En 1975 se presentó una emergencia sanitaria en Barrancabermeja, la falta de agua en la ciudad.    El entonces alcalde, Carlos Corena Sevilla acudió al Gobierno Departamental y Nacional en busca de apoyo y recursos para resolver la problemática del acueducto, pero no encontró apoyo, solo le prestaron servicio los carros tanques de Ecopetrol y camiones de Bomberos Voluntarios llevaron agua a los barrios afectados por la emergencia.

 

La USO conformó un Comité amplio donde estuvieran las fuerzas vivas de la ciudad y su zona de influencia, esta dirección convocó una concentración pública en el Parque Infantil y se aprobó un Paro Cívico con carácter democrático y civilizado.

 

El ultraconservador ministro de Gobierno, Cornelio Reyes llamó al alcalde de Barrancabermeja, Carlos Corena Sevilla y le dijo que “ese paro había que impedirlo a toda costa y acudiendo a todas las medidas represivas”,  pero el alcalde le dijo que “NO porque era una protesta pacífica”,   no contento  el ministro de Gobierno hizo una alocución nacional rechazando el paro y llenando de todo tipo de epítetos a los dirigentes sindicales, en especial a los de la USO, presidida en aquella época por Eliécer BenavidesÓscar Ortega por Fedepetrol

 

El paro se realizó, uno de un día, y otro de (3) tres días.

 

Posteriormente procedieron hacer los trabajos en la bocatoma y los de mantenimiento de la planta.   Así se resolvió el suministro del agua y el diseño de la nueva planta y  fuente de toma del agua, que hoy está en la ciénaga San Silvestre.

 

También en 1975 se llevó a cabo la discusión por el pliego de peticiones el cual dejó avances importantes para los derechos de los trabajadores.   La USO llamó al movimiento sindical para emprender la lucha contra los oprobiosos cambios en la política petrolera y la importancia de realizar foros encuentros amplios y participar en los debates en el Congreso.     El sindicalismo independiente se puso a la orden de esta gesta y emprendió la tarea

 

En la Junta de Directores de Ecopetrol se presentó una enconada discusión entre Rodolfo González García y Juan Francisco Villarreal.    El primero lo cuestionó por las gabelas otorgadas a las multinacionales y al respecto la respuesta del segundo fue airada y agresiva —como era su estilo— pero el resto de directores respaldaron a Villarreal y Rodolfo González fue relevado siendo reemplazado por Juan José Turbay quien era Ministro de Minas y llegó un personaje imponente y rígido, Jaime García Parra, pero al interior de Ecopetrol el doctor Chalela —quien planteaba sus preocupaciones— lo respaldó como un funcionario probo, ante esto la alta administración acudió a la asesoría externa,  para continuar concediendo las onerosas  exigencias a las compañías extranjeras.

 

En 1977 la USO presenta el ‘pliego de peticiones’ pero la administración responde con un ‘contra pliego’ con el fin arrebatar los derechos de los trabajadores y directivos dizque porque “eran la causa de la crisis económica de la empresa”;  la USO respondió con contundencia que la causa eran los contratos de asociación y  las onerosas gabelas concedidas a las multinacionales.

 

Para esa época el presidente de la USO era Libardo Acevedo de Fedepetrol,  Edilberto Cabrera vicepresidente y Orlando Higuita como conciliador.

 

Después de las movilizaciones y la disposición de los trabajadores de ir a la huelga la administración de Ecopetrol se ve obligada a retirar el contra pliego y negociar la nueva Convención Colectiva de Trabajo.    Los asesores nuestros fueron: Diego Montaña Cuéllar, Manlio Lafont Herrera y Luis Erlin Ibáñez Simanca, sin embargo, el gobierno de López Michelsen —ante el despliegue nacional de la USO contra su política petrolera— optó por cambiar el alcalde civil de Barrancabermeja, en esa época el doctor Víctor Navarro (del partido Liberal y demócrata cuyo nombramiento fue de buen recibo por la ciudadanía)  por el militar, teniente coronel Álvaro Bonilla López  conocido por la tropa como ‘el chivo’ (de ingrata recordación por parte del sindicato);  y  en  Tibú (Norte de Santander) un capitán del Ejército, Clímaco Ramírez.  Una vez posesionados empezaron aplicar el régimen militar y suspendieron los derechos civiles.

 

La USO presentó un memorándum por las violaciones a la convención.   Cuando se llevaban a cabo las reuniones entre el sindicato y la administración de Ecopetrol se conoció el negociado con la Dow Chemical Company de venderle Policolsa y otros sectores de petroquímica de propiedad de Ecopetrol ubicados en la refinería de Barrancabermeja.

 

Ante este inaceptable negociado para los trabajadores y la negación de la empresa de resolver las violaciones de la convención, la USO realiza mítines en las instalaciones de la refinería, pero la respuesta de Ecopetrol es la suspensión de los permisos sindicales, la cancelación de la Personería Jurídica de la USO, el llamamiento a descargos a los líderes sindicales y la militarización de Ecopetrol a nivel nacional y que incluía restricciones a la entrada de los trabajadores a sus sitios de trabajo.

 

El presidente de la USO, Jaime González y de Fedepetrol, Edilberto Cabrera anunciaron al país el 25 de agosto de 1977   “el inicio de la patriótica huelga en defensa de Ecopetrol cumpliendo el legado de Raúl Eduardo Mahecha, Gustavo Cuadros,  Marcolino Aranda y demás compatriotas que hicieron posible la creación de la empresa”.

 

Ese día —cuando los trabajadores de refinería se movilizaban— fueron detenidos por el Ejército los compañeros Florentino Martínez y Edilberto Cabrera conducidos a los calabozos del Batallón Nueva Granada de Barrancabermeja y a los pocos días enviados a la cárcel con una resolución de condena de 60 días de detención firmada por el alcalde militar de Barrancabermeja, Álvaro Bonilla López, con el tradicional ‘notifíquese y cúmplase’.

 

Las detenciones, persecuciones e intimidaciones se ejercían diariamente en todos los campos de Ecopetrol que estaban participando en la huelga, especialmente en los distritos de Barrancabermeja y Tibú.

 

La huelga continuaba con movilizaciones que el pueblo respaldó, las formas organizativas funcionaron y fueron claves.    Se distribuían entre 3.000  a 5.000 boletines diarios del Frente Obrero (boletín de la USO), más los del comité regional y nacional de huelga que eran impresos en un ‘mimeógrafo’.   Esta responsabilidad la tenía el Comité de Agitación y Propaganda que la cumplió a total cabalidad.

 

En Barranca y Tibú, con el apoyo de la población, se realizaron paros cívicos preparatorios al Gran Paro Cívico Nacional que se realizó el 14 de septiembre de 1977.

 

La  administración de Ecopetrol les suspendió a los trabajadores y a sus familiares los servicios médicos en la Policlínica y en el Hospital de El Centro, además  quitó el servicio de comisariato, las tiqueteras de alimentación para el personal soltero y los servicios de recreación y deporte.  Los clubes Infantas (Barrancabermeja),  De Mares (El Centro) y Bolívar (Cantagallo) fueron cerrados.

 

Hay que resaltar que las formas organizativas, parcialmente, atendieron las emergencias a través de los comités de solidaridad salud y las cooperativas fueron colocadas al servicio de la huelga, especialmente los fondos de ahorro, así las cosas varios médicos, clínicas y hospitales en la ciudad prestaron la atención a los pacientes y el pueblo de Barrancabermeja, Casabe, Cantagallo, Puerto Wilches, Tibú, y Cicuco brindaron a la USO toda la solidaridad requerida.

 

En esa época (1977) al movimiento nuestro en Ecopetrol se sumó la huelga de Indupalma en el municipio de San Alberto (Cesar).

 

Hay que resaltar el apoyo, en todos los sentidos, del sindicalismo independiente como Sittelecom (Telecom), Sintracreditario (Caja Agraria), Fecode (Educadores), ACEB (Asociación Colombiana de Empleados Bancarios), sindicato de los Ferrocarriles Nacionales, los estudiantes, sectores sociales, populares, comunales y políticos de izquierda.

 

Los trabajadores, en medio de la represión, mantuvieron la movilización.   Los militares detuvieron a estudiantes y a dirigentes de izquierda y también a trabajadores y dirigentes sindicales.

 

La USO buscó permanentemente el diálogo en busca de la solución al conflicto pero el gobierno de López Michelsen y su ministro de Trabajo que iba al despacho cuando lo consideraba porque —en esa época—  el que realmente mandaba en el ministerio del Trabajo era su secretario: Álvaro Uribe Vélez  quien unido con el ministro de Minas y la administración de Ecopetrol en cabeza de Juan Francisco Villareal se mostraron inflexibles frente a las peticiones de la Unión Sindical Obrera, USO.

 

Un dato importante.

 

Antes iniciarse la huelga en agosto de 1977, el entonces presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen hizo unos cambios ministeriales: Jaime García Parra fue enviado al ministerio de Hacienda, pero lo mantuvo en la Junta Directiva de Ecopetrol y al ministerio de Minas llegó el primer Chicago BoysMiguel Urrutia Montoya.

 

Nosotros en la USO, mientras tanto, seguíamos con el desarrollo de la huelga y ya avanzada renunciaron de Ecopetrol (2) dos vicepresidentes: Jacobo Casij  y Camilo Merendoni.    Miguel Urrutia renunció como ministro de Minas y lo reemplazó Eduardo Gaitán Durán quien en una entrevista dijo: “ese conflicto requiere una solución estoy dispuesto al diálogo”  entonces se reunió con la comisión de la USO y sus asesores encabezados por Diego Montaña Cuéllar con quien se conocía tiempo atrás y continuaron dialogando.

 

Gaitán Durán —en nombre del gobierno— le dijo al país en una alocución que “el negocio con la Dow Chemical quedaba cancelado”  y casi inmediatamente planteó una formula sobre los despedidos en el sentido que “los últimos despedidos quedaban sin efecto” (que eran la mayoría) y los restantes se encargaría un comité para su estudio.

 

La comisión de la USO consideró conveniente dar a conocer la propuesta a las bases y someterla a discusión para su aprobación.  Los trabajadores la aprobaron pero en las horas de la noche, inesperadamente en el mes de octubre de 1977, un bus que transportaba personal directivo a trabajar en las instalaciones de la Refinería de Barrancabermeja, sufrió un atentado, resultando heridos varios supervisores, pero perdiendo la vida, Ismael Darío Rincón, supervisor de metalistería.

 

La USO se pronunció públicamente condenando el atentado y la pérdida de la vida del señor Ismael Darío Rincón y demandó del gobierno nacional y sus autoridades una exhaustiva investigación para detener a los responsables, aplicarles todo el peso de la ley y evitar la impunidad.   Lamentablemente por este crimen no se hizo justicia.

 

El gobierno y sus alcaldes militares se ensañaron contra los dirigentes sindicales, los trabajadores y el pueblo, arreciando con los allanamientos y las detenciones,  llevándolos a diferentes cárceles.   Esto sucedió en Barrancabermeja, Tibú, El Centro, Casabe, Cantagallo, Puerto Wilches, Cicuco y  en general a nivel nacional.

 

En comisión de la USO algunos compañeros fueron detenidos en un viaje a Bogotá.  La empresa manifestó que “todo quedaba como antes” y acabó las conversaciones.

 

En los campos petroleros aumentaba la represión, especialmente en San Alberto (Cesar) donde las autoridades adelantaron la política de ‘cacería de brujas’ para impedir al mínimo las reuniones con los trabajadores.

 

La USO tomó, a los 67 días, la decisión de levantar la patriótica huelga de 1977.

 

Esta  batalla sirvió para enfrentar la nefasta política neoliberal del gobierno de López Michelsen, por ejemplo, la derrota al gobierno impidiéndole el negociado con la multinacional Dow Chemical.

 

Hoy debemos honrar la posición de los dirigentes sindicales y la de los despedidos en la huelga de 1977 por ser patriotas.

 

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JORGE SANTOS NÚÑEZ, ex senador de la República, ex presidente de la USO, líder sindical por más de 30 años, trabajó en Ecopetrol el Distrito de Producción de El Centro (Santander).

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