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Dolor – Por: Darío Echeverry Jr

Años y años de violencia no pueden dejar insensible a la población, hay que recordar lo sufrido para ser solidarios con las nuevas tragedias y buscar evitar que se siga reproduciendo el espiral de violencia que tanto dolor ha ocasionado.

Dolor – Por: Darío Echeverry Jr

Un país que durante décadas vio y sufrió escenas de dolor debería ser especialmente sensible a los actos atroces e inhumanos.

En los últimos días hemos visto como asesinan niños y jóvenes de manera cruel y despiadada sin generar una masiva reacción de la gente, que más bien ha visto todo lo que pasa con una pasmosa y lamentable pasividad.

Es más, hay personas que justifican los actos de violencia desproporcionada y barbárica, como las muertes sin sentido, desdibujando la condición humana.

Pareciera que décadas de violencia, de tragedias, de crueldades, en vez de hacer de Colombia una nación sensible y compasiva, la ha convertido en un pueblo indiferente y hasta indolente, que más fácil busca excusas o justificaciones que solidaridades y alivios mutuos.

Más allá de las diferencias partidistas, políticas o ideológicas, una nación no es viable si no entiende y comparte el dolor que sufren sus ciudadanos.

La población debe entender que hay elementos, principios superiores, a los cuales acudir y que deben ser referentes de la nación.

Una comunidad sin empatía ni solidaridad difícilmente podrá resolver sus conflictos o superar sus dificultades, y seguirá en un círculo vicioso de males que no se superan y problemas que se reproducen.

No se puede aceptar la violencia o la muerte como solución o como castigo, décadas de violencia han enseñado que así no se resuelve nada, la historia nacional lo ha mostrado y demostrado. Los hechos dolorosos de niños, jóvenes y ancianos muertos por la violencia deben despertar una reacción ciudadana, de rechazo, de indignación, de dolor colectivo.

Despertar la nación no bajo las emociones fugaces de glorias deportivas pasajeras, sino bajo la solidaridad y la empatía colectiva que une a la comunidad bajo principios comunes, como el respeto a la dignidad humana o la tolerancia a la diferencia.

Lo peor es que desde el Estado se envían señales equivocadas a la población.

El justificar la muerte de jóvenes, con expresiones degradantes o argumentos equivocados, le envía a la comunidad un mensaje contradictorio, que defiende la violencia y la muerte por encima de la protección a los vulnerables y a las víctimas.

La falta de autocrítica, sensibilidad social y responsabilidad política de algunos funcionarios de alto nivel del Estado no hace sino ahondar la insensibilidad e indolencia de la comunidad ante las tragedias que se suceden.

Es indispensable recuperar la capacidad de ver y compartir el dolor de las tragedias que vive el país.

Años y años de violencia no pueden dejar insensible a la población, hay que recordar lo sufrido para ser solidarios con las nuevas tragedias y buscar evitar que se siga reproduciendo el espiral de violencia que tanto dolor ha ocasionado.

No es cuestión de pasar la página, es cuestión de recordar para ser empáticos y solidarios.


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VíaDario Echeverry Jr
FuenteDario Echeverry Jr
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